La impostura de Manuel Baldizón

Manuel Baldizón en su salsa, en una gira en Alta Verapaz. ¿A cuántos de los seguidores de Líder les importará el episodio del copy+paste? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).

Manuel Baldizón en su salsa, en una gira en Alta Verapaz. ¿A cuántos de los seguidores de Líder les importará el episodio del copy+paste? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).

No se pierdan por favor: Manuel Baldizón es un hombre inteligente, superior a la caricatura de sí mismo que él ha contribuido a forjar. No crean ni por un momento que el plagio de su libro "Rompiendo Paradigmas" --que enterraría las aspiraciones presidenciales de cualquiera en otro lado-- bastará para desdorarle la imagen llegadas las elecciones de 2015.

Filósofo no es Manuel Baldizón, ni autor de ensayos. Eso ha quedado claro después del bochornoso escándalo del copy+paste.  Pero de peores acusaciones he visto salir airosos a candidatos hábiles, como Alfonso Portillo, quien supo usar a su favor los dos muertos que dejó en Chilpancingo.

Un plagio le costó la curul al ex diputado Mariano Rayo, pero la dinámica en el caso de Manuel Baldizón es diferente. El fraude le puede restar votos al petenero dentro del electorado urbano y sobre todo metropolitano, pero esa nunca fue su base para comenzar.
Dina Fernández
, columnista

Baldizón, al igual que el recordado Pollo Ronco, sabe conectar con su audiencia. En las elecciones pasadas consiguió salir del anonimato y catapultarse hacia la segunda vuelta. Lo logró gracias a un mercadeo político diseñado para estimular el sistema límbico de los guatemaltecos, es decir esas glándulas hundidas en el centro de la masa encefálica donde se originan nuestras emociones.

Baldizón se mandó a hacer vallas donde salía con los lentes de Súper Man, que ahora reparte como fetiches imbuidos de su sello personal. Hizo anuncios en formato de foto novela, ensalzó a la familia en pleno divorcio de la pareja presidencial y ofreció cuidar abuelitos, matar delincuentes y llevarnos a un Mundial.

Conociendo la proverbial inconformidad de los guatemaltecos, se posicionó como el candidato anti-sistema. Propuso refundar el Estado al grito de “sólo el pueblo salva al pueblo”.

Y le funcionó.

En la mezcla incluyó mucha pauta para vender un currículum hinchado de títulos universitarios. A la luz de los hechos recientes, pongo en duda tanto laurel: me temo que pueda haber ahí doping académico.

Manuel Baldizón presenta una abultada hoja de vida profesional y anuncia haber escrito varios libros. ¿Basta con imprimirlos para generar admiración entre las multitudes o es necesario que sean buenos documentos? ¿Al menos propios? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).
Manuel Baldizón presenta una abultada hoja de vida profesional y anuncia haber escrito varios libros. ¿Basta con imprimirlos para generar admiración entre las multitudes o es necesario que sean buenos documentos? ¿Al menos propios? (Foto: Facebook Manuel Baldizón).

Ahora Baldizón reincide al firmar un libro fabricado con retazos de Yahoo Respuestas y Wikipedia, como si fuera un quinceañero más, aficionado al Rincón del Vago.

Mi pregunta es ¿por qué esa impostura? ¿Narcisismo o estrategia? Y sobre todo, ¿qué pesa más estadísticamente? ¿La gente que entiende el plagio y lo condena o la que lo tolera y está dispuesta a olvidar “el detalle” porque el señor publicó un libro, no importa cómo, y eso ya es razón suficiente para admirarlo?

Que esas preguntas sean relevantes habla mucho de los retos que tenemos como sociedad, no porque deba preocuparnos quién puede ganar las siguientes elecciones sino porque esas dudas transparentan qué clase de país hemos construido, sin referentes éticos o intelectuales, y sobre todo, cómo podemos prever que estará en 20 años, si permitimos que el contexto político siga degradándose al ritmo que lleva.  

27 de enero de 2014, 22:01

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