Es inevitable que un niño cometa travesuras durante su crecimiento, más, en esa etapa en la que se mete "todo" a la boca. Pero este comportamiento no se espera de un adulto, sin embargo ocurre.
Estas extrañas radiografías no pertenecen a niños, son de personas adultas "conscientes", cuyos casos "intencionales" o "accidentales", provocan las situaciones más curiosas en las salsa de emergencia.
Estos son algunos ejemplos de los objetos que habitan los cuerpos de muchos infortunados.
Con información de Taringa.



