Pesadilla urbana número 2: la basura

Poco a poco, la basura nos rodea. En un sentido metafórico y literal. (Foto: Wilder López/Soy502)

Poco a poco, la basura nos rodea. En un sentido metafórico y literal. (Foto: Wilder López/Soy502)

Hablar de la basura es el más común de los lugares comunes de la vida de una ciudad. Está tan generalizada la queja de la basura que pareciera que estuviéramos hablando de una idea abstracta, hablamos y hablamos todos con las soluciones, todos con la respuesta oportuna. 

Se vuelve tan superficial la discusión que mucho de lo que decimos, pensamos y sentimos termina precisamente en el basurero.

Los zopilotes vuelan sobre el relleno sanitario de la capital. (Foto: Wilder López/Soy502)
Los zopilotes vuelan sobre el relleno sanitario de la capital. (Foto: Wilder López/Soy502)

Dicho lo anterior, me sumo al reciclaje de la discusión.

Sorprende que en la mayoría de conversaciones cotidianas sobre el tema pensamos en la basura como un tema estético: pensamos en lo feo que se mira el vaso plástico, la bolsa de fritura, el pañal roto embarrado por alguna de las aceras de la ciudad.

El desecho es una cultura y hay que cambiar la manera de entenderlo
Julio Serrano Echeverría
, poeta.

Y casi inmediatamente después va el comentario respecto a la autoridad responsable de recoger la caca, o del vecino ingrato de tirarla, automáticamente viene la vergüenza ajena, siempre ajena, de cómo carajos llegó ahí el popó del niño a la trompa del chucho. "Des-gra-cia", podría escucharse.

Acá hay que decirlo, para la administración municipal la basura también ha sido un tema estético, entre la jardinería y el “ornato” se ha dejado la discusión del tratamiento de deshechos en su función estética, en su función administrativa (depende quién y dónde se discuta) y a lo sumo, en su función de salud, como contaminante por supuesto.

Los trabajadores del basurero viven en constante peligro. (Foto: Wilder López/Soy502)
Los trabajadores del basurero viven en constante peligro. (Foto: Wilder López/Soy502)

Pero el origen sigue pendiente, la responsabilidad individual sigue pendiente. Este tema es el principal “yo no fui, fue teté”, porque “yo” no tiro basura, porque “yo” la pongo en los basureros, porque “yo” llevo siempre la bolsa a su lugar. Tenemos esa bastante desagradable pulsión de echarle el muerto al vecino, al “coche” que camina por ahí, que tira la basura por la ventana, y que, por supuesto, es un coche, pero va de nuevo, ¿y uno? 

No que uno vaya a dibujar el marranito en la pared de su propio cuarto con el clásico “no tirar basura acá, no sea "dibujo de cochito”. Pero la basura tiene mucho de personal, tiene mucho de reflexivo si se quiere, no surge de la nada, no es un acto de magia del vecino ni del transeúnte. Hay toda una cadena de responsabilidades que pasan por cada uno de nosotros, como individuos, como ciudadanos, como empresarios, como trabajadores.

La solución no es recoger más basura, sino crear menos, tirar menos, conservar en vez de desechar. (Foto: Wilder López/Soy502)
La solución no es recoger más basura, sino crear menos, tirar menos, conservar en vez de desechar. (Foto: Wilder López/Soy502)

¿Cuál es el origen de la basura? ¿Qué estamos haciendo para generar menos basura? El desecho es una cultura y hay que cambiar la manera de entenderlo. Nos cuesta entender que esta bola gigante de agua y tierra, el planeta, empieza con la pregunta en primera persona: ¿y yo?

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Las opiniones publicadas en las columnas de Voces son responsabilidad de su autor, no de Soy502

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

06 de junio de 2017, 05:06

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