Lo poco que sabemos de las cosquillas y cómo evitarlas

La gran mayoría de personas sentimos cosquillas, no obstante, realmente nadie está seguro de que son ni que las provoca. (Foto: revistagq.com)

La gran mayoría de personas sentimos cosquillas, no obstante, realmente nadie está seguro de que son ni que las provoca. (Foto: revistagq.com)

La gran mayoría de personas sentimos cosquillas, no obstante, realmente nadie está seguro de que son ni qué las provoca. Al igual que los bostezos, las cosquillas han intrigado a científicos durante años. Lo que se sabe es que es un mecanismo complejo que involucra los sentidos, varias zonas del cerebro y, lo más importante, alguien que te las haga. Porque es posible hacérselas a sí mismo.

Desde una perspectiva puramente técnica, hay dos tipos de cosquillas: la knismesis y la gargalesis. La primera es esa sensación de picor y hormigueo desagradable sobre la piel. Es la que sentimos, por ejemplo, cuando una mosca pasa muy cerca de nuestra piel cuando dormimos.


A diferencia de la knismesis, que se puede encontrar en varias especies animales, la gargalesis solo se encuentra en los seres humanos y algunas especies de primates. En las personas la gargalesis estimula la risa, en un proceso complejo y desconocido.

La teoría más aceptada sobre porque las cosquillas nos hacen reir es que son una forma de ara fomentar vínculos sociales, algo bastante útil cuando vives en manada y el mundo exterior es hostil.

¿Por qué nos hace reír?

Nadie tiene una respuesta exacta de porque las cosquillas nos hacen reir. No obstante los científicos creen que sea el vestigio de algún sentido que desarrollamos para el combate. Las cosquillas provocan una respuesta extrema en zonas de nuestro cuerpo que no están directamente relacionadas con la sensibilidad de la piel.

Los científicos piensan que puede ser una especie de alarma que se activa cuando eres atacado por algún insecto. Eso explica que sientas cosquillas en las axilas, las plantas de los pies, los lados del torso y el cuello, en donde nuestra visión se ve limitada.

La razón por la cual no nos podemos hacer cosquillas nosotros mismos es porque estos estímulos necesitan un nivel de sorpresa. Sabiendo esto, la forma de evitar que te hagan cosquillas es colocar su mano sobre la mano de la persona que te hace cosquillas, de esta forma engañaras a tu cerebro para que piense que es tu mano la que hace el movimiento.

*Tomado de revistagq.com 

21 de mayo de 2016, 09:05

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