Solidaridad del diente al labio

El terreno donde se realizará la construcción de El Nuevo Cambray fue obtenido a través de extinción de dominio. (Foto: Wilder López/Soy502)

El terreno donde se realizará la construcción de El Nuevo Cambray fue obtenido a través de extinción de dominio. (Foto: Wilder López/Soy502)

La Municipalidad de San José Pinula se pintó de colores al enviar a varios vecinos una carta solicitándoles que se organicen para evitar que los damnificados de El Cambray sean trasladados a una finca que perteneció a “El Taquero”, un conocido narcotraficante.

El gesto de las autoridades ediles es condenable.  No hace ni siquiera un mes que un deslave sepultó a esa comunidad y en lugar de apoyar a las víctimas para que puedan retomar su vida, los tratan como leprosos, como si fueran portadores de una plaga.

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Hizo bien el presidente Alejandro Maldonado al jalarle las orejas a ese alcalde y sus concejales y declarar que la discriminación no es un argumento válido. 

Una protesta razonable sería los que los propios damnificados consideraran que el terreno a donde proponen mudarlos no es conveniente, ya sea porque está muy lejos o carece de servicios. 

Pero no iba por ahí la protesta de los señores de San José Pinula, quienes al parecer, prefieren como vecino a un narcotraficante como “El Taquero”, a quien nunca denunciaron como indeseable, y no a una colonia de personas trabajadoras y esforzadas.

Para los guatemaltecos esta vergonzosa polémica debe ser un campanazo para recordarnos de qué se trata la verdadera solidaridad, la que necesitamos para que el país progrese.

Desde que surgió la catástrofe de El Cambray, los guatemaltecos donaron 125 toneladas de víveres y artículos de limpieza y 150 toneladas de ropa para las víctimas. 

Con esa ayuda, la emergencia humanitaria está más que cubierta. Ahora hay que enfrentar el desafío más importante que tienen los sobrevivientes de El Cambray: retomar la vida y salir adelante.

Para eso se requiere más que una bolsa de víveres, unas frazadas y unos pantalones usados. 

A esa solidaridad, la que nos remite a los problemas de fondo y de largo plazo, a pensar en políticas públicas que solucionen el déficit de vivienda o las comunidades en riesgo, es a la que estamos llamados a coadyuvar todos.

18 de octubre de 2015, 20:10

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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