¡Vayamos a barranquear!

En medio del estrés del trabajo y de la asfixiante rutina, el cuerpo y la mente piden a veces escaparse de la jaula de cemento para entrar en contacto con la naturaleza.

Dentro del perímetro de la capital, en el Kilómetro 2.5 de la carretera a Santa Rosita, zona 16, se encuentra el Parque Ecológico y Deportivo Cayalá. Esta área forma parte del Cinturón Ecológico Metropolitano, con el que se busca que los barrancos del Valle de la Ermita sean una opción de recreación en una propuesta impulsada por la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco).

Se trata de un territorio de 14 manzanas (32 hectáreas), donde se pueden observar alrededor de 1,500 especies de plantas, 750 de insectos y 50 de mariposas. Escuchar el canto de las aves, el sonido de las hojas rozándose unas con otras y el choque del agua del río Contreras contra las rocas, son algunos de los placeres para los sentidos que ofrece el lugar. 

"Invitamos a los guatemaltecos a que vengan a comprartir un día de campo en compañía de su familia, pareja o amigos", indica Eduardo Ordóñez, uno de los cuidadores forestales quien explica que, en ciertas partes, se logra respirar hasta un 90 por ciento de aire puro.

A la hora de recorrerlo, se pueden seguir dos senderos principales: uno largo y uno corto, ambos convenientemente señalizados. Además, el parque cuenta con guías a disposición del visitante.

Mapa del parque y su reglamento.
Mapa del parque y su reglamento.

Éste se encuentra abierto de martes a domingo, de 8 de la mañana a 5: 30 de la tarde y su entrada cuesta 5 quetzales o 45 latas para el reciclaje que se utilizan para la sostenibilidad del paraje. 

El último viernes de cada mes se realiza un avistamiento de aves a partir de las 5:30 a.m. y, eventualmente, se organizan otras actividades y campañas como la de "Adopta un árbol", reuniones de "scouts" o visitas escolares. Para más información, visita la página www.cayala.org.

 

 

03 de octubre de 2013, 16:10

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