Así puedes mejorar un mal día, según comprobaron varios científicos

Está científicamente comprobado que estas seis actitudes pueden mejorar tu día. (Foto: Archivo)

Está científicamente comprobado que estas seis actitudes pueden mejorar tu día. (Foto: Archivo)

A veces sabemos desde muy temprano si un día no pinta muy bien que digamos, o puede ponerse malo en cualquier momento sin esperarlo. Pero según la ciencia, no todo está perdido. Hay soluciones que pueden borrar nuestros malos días

  • Respirar profundo

La respiración es una de las formas más efectivas pero, sobre todo, más instantáneas para combatir el estrés. La respiración lenta y profunda reduce de inmediato el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, lo cual trae calma inmediata a nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo.

Practica: Llena tus pulmones con tanto aire como puedas y siempre sintiéndote cómodo. Infla tu estómago hasta la cuenta de 5 y después libera lentamente el aire, contando hasta 5.

Por instinto, cuanto estamos estresados tensamos ciertos músculos de nuestro cuerpo. De hecho, antes de que el vocablo “estrés” se popularizara en el habla hispana era usual hablar de “tensión”, el enojo, la angustia y otros estados de ánimo negativos se han asociado con esta respuesta corporal.

Así como involuntariamente tensamos nuestros músculos, conscientemente podemos eliminar esta reacción, y así recuperar cierta tranquilidad.

Practica: Tensa tu cuerpo a propósito y después libera esa tensión. Repite varias veces hasta que te sientas auténticamente relajado.

  • Escuchar música clásica o relajada

Según la mitología griega, la música que salía de la lira de Orfeo era capaz de calmar a las bestias salvajes, incluido el mismísimo Cerbero, el perro guardián del inframundo.

La ciencia ha demostrado que la música de ritmos lentos puede reducir el estrés e incluso generar un efecto positivo en la salud cardíaca.

Practica: Sólo elige una pieza y escúchala. No tiene que ser clásica, pueden ser melodías calmadas, relajadas y sobre todo que inspiren tranquilidad y relajación.

  • Caminar

Otro recurso sumamente asequible y sencillo de poner en práctica: las caminatas breves, espontáneas y sin rumbo definido. Además de despejar nuestra mente, las caminatas son una forma de ejercicio moderado que reduce significativamente los niveles de cortisol en la sangre, una de las hormonas encargadas de provocar reacciones del estrés como el aumento del ritmo cardíaco o de los niveles de adrenalina. 

Practica: Sólo sal a caminar y ya. En la medida de lo posible, en un área donde puedas tener contacto con la naturaleza.

  • Leer un libro

Leer es una práctica capaz de calmar los nervios más tensos. Quizá no con la inmediatez que tienen las otras que hemos indicado, pero sí de manera igual de efectiva. Según algunos estudios, leer relaja y tranquiliza.

Practica: Elige un libro, un lugar cómodo para leerlo y suelta un poco tu mente para que salga de la tensión y se coloque más bien en el ánimo necesario para concentrarte en la lectura.

  • Hacer nuevos amigos

Hace poco la Universidad de Harvard publicó un estudio que, de algún modo, confirma algo que ya se intuía cultural y subjetivamente: que tener amigos, estar con amigos, fomentar vínculos amistosos también tiene efectos positivos en la salud, y no sólo psicológicos y sociales. 

Practica: En este punto la recomendación es sencilla pero quizá no muy fácil de ejecutar. Un amigo, no se hace de un instante para otro, pero sí es cierto que ser amistoso depende de cada uno de nosotros.

* Con información de: culturainquieta.com

07 de junio de 2016, 12:06

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