La danza de los millardos perdidos en corrupción

Los reclamos ciudadanos en contra de los corruptos han sido una constante desde abril. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Los reclamos ciudadanos en contra de los corruptos han sido una constante desde abril. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Corrupción: odiosa palabra. Desde que en este país se destapó el caso "La Línea", el 16 de abril de 2015, no dejamos de hablar sobre esta repudiable práctica. En los medios de comunicación abundan las notas y los análisis. Y eso está bien. Es excelente. Visualizar qué significa robarle a los más pobres nos permite comprender mejor lo que implica la rapiña.

¿Cuánto nos cuesta que en este país se haga botín con el erario nacional? Juan Gutiérrez, el candidato del Partido de Avanzada Nacional, asegura que hay un estudio según el cual “se van” Q5 millones por hora. Un informe elaborado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI)  y Oxfam Internacional, presentado esta semana, detalla que en 2015 “se perderán” cuatro mil 160 millones millones. Dinero que tendría que haber sido invertido en escuelas o en centros de salud. Dinero que fue a parar a manos de quien no lo merecía.

Ahora bien, no solo el que desfalca millones de millones o no ve mal beneficiarse de una “transita” incurre en el delito. Hugo Maúl, analista del Centro de Investigaciones Nacionales, CIEN, afirmaba en días pasados que ser corrupto ya “es una forma de vivir en Guatemala”. Lo ilustraba con ejemplos tan sencillos como no respetar una fila en un banco. Nadie será procesado por ello, pero la prepotencia y el abuso son primas hermanas del flagelo.

La corrupción no solo tiene cientos de tentáculos. También tiene mil rostros y es preciso desenmascararlos. En una de mis viñetas favoritas de la genial Mafalda ella aparece llamando a su tortuga para darle “una lechugita”. El reptil no aparece en el primer cuadro. Ni en el segundo. Con toda la lentitud del caso, aparece al final. La mascota se llama Burocracia. ¿Cuántos insumos no se pierden por su culpa? ¿Cuánto material informativo se queda engavetado porque no hay capacidad para repartirlo? ¿Cuánta papelería se bota cuando un funcionario deja un puesto? ¿Cuántas medicinas se vencen en las estanterías de los hospitales?

Me encantaría escuchar de alguno de los candidatos presidenciales, que dicen estar tan preocupados por este tema, una propuesta concreta sobre cómo mejorar procesos en las dependencias estatales. Qué trámites pueden eliminarse. Cómo promover el reciclaje. Qué inútiles filas puede un ciudadano ahorrarse para, además, erradicar la corrupta práctica de guardar espacios. Estar bajo el sol no es digno. La corrupción no es digna. Ya lo dijo el comisionado Iván Velásquez por medio de uno de sus célebres tuits. Y esta ciudadanía tiene derecho a vivir con la autoestima alta. Hasta ahí donde remonta el vuelo el quetzal

 

 

15 de agosto de 2015, 12:08

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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