Florinda Meza reclama a la prensa durante misa para Chespirito

Florinda Meza se molestó con la prensa en el primer aniversario de la muerte de Chespirito. (Foto: EFE)

Florinda Meza se molestó con la prensa en el primer aniversario de la muerte de Chespirito. (Foto: EFE)

En un emotivo aniversario a un año de la muerte de Roberto Gómez Bolaños, ‘Doña Florinda’ recordó a su esposo y manifestó su molestia con los periodistas.

Una solemne misa a la que asistió un centenar de personas recordó este martes en la Ciudad de México al icónico comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños "Chespirito", en el primer aniversario de la muerte.

“Roberto vivió para la gente, amaba a la gente. A todos, por eso siempre tenía una amable sonrisa y un saludo amable. Era una persona muy sencilla, humilde y lejana a la soberbia. Él quería hacer feliz a la gente”, dijo la viuda del actor, Florinda Meza, en un mensaje a los medios tras culminar la ceremonia.

El acto, celebrado en el Panteón Francés de la Piedad de la capital, contó con una gran presencia de medios de comunicación, con los que, en el momento del discurso de Meza, se vivieron momentos de tensión porque se abalanzaron sobre la mujer, rompiendo una cruz que habían colocado en un altar frente a la tumba del comediante.

Meza afirmó que, por supuesto, este ha sido “un año difícil” por la ausencia de Gómez Bolaños, con quien estuvo casi 40 años hasta el fallecimiento del actor, el 28 de noviembre de 2014, día en que Chespirito murió a los 85 años en su residencia de Cancún. “Hasta Dios quería tener a Roberto Gómez Bolaños con él y se lo llevó. Yo estoy tratando de sobrevivir, cada día tratando de sobrevivir”, manifestó entre lágrimas.

Si bien la mayoría de los presentes eran familiares y amigos cercanos de Chespirito, en la ceremonia no faltaron seguidores del actor mexicano, recordado por personajes como el Chapulín Colorado y El Chavo del 8, entre muchos otros.

El amor que se sentía por su figura en toda América Latina quedó probado una vez más en ese panteón, donde un chico de Brasil, bandera en mano, dejó entrever más de una lágrima durante toda la ceremonia.

Su reducida estatura (1.60 metros) y su inagotable imaginación le valieron su apodo de “Chespirito”, una forma castellanizada del nombre del dramaturgo inglés Shakespeare y que se lo puso el director de cine Agustín Delgado, quien lo consideraba un maestro del teatro.