Ellas son las dos mujeres que hacen huelga de hambre por justicia

Visiblemente agotadas pero firmes en sus convicciones, Brenda Hernández y Gabriela Flores cumplieron su segundo día en huelga de hambre. Ambas han emprendido esta lucha para protestar contra lo que llaman “la burla” al pueblo, por parte del presidente Otto Pérez Molina y los diputados del Congreso, que se negaron a retirarle la inmunidad e ignoran las demandas de la ciudadanía.

Hernández y Flores exigen desde las 14 horas del viernes 14 de agosto: La renuncia del presidente, Otto Pérez Molina y no más burlas al pueblo de los diputados

Cobijadas bajo un toldo y una tienda de campaña en el atrio de la Catedral Metropolitana, las dos activistas recibieron el respaldo de miles de guatemaltecos, quienes con gritos, aplauso, abrazos y arengas, las motivaron a continuar en su lucha para exigir respeto de la clase política del país durante la manifestación realizada el 15 de agosto de 2015.

“No fue fácil tomar esta decisión. Tengo una hija y una familia que me espera en casa, pero cada día me convenzo más que están en juego el presente y futuro de nuestro país y la única forma de hacernos escuchar es tomando medidas extremas”, afirmó Gabriela Flores, de 24 años.

Ambas mujeres solo beben agua desde el viernes 14 de agosto a las 14 horas. El propósito es llamar la atención de las autoridades pero también de la ciudadanía, para que se unan a la causa y exijan sus derechos. La lluvia y el frío no son impedimento para que lleven a cabo su cometido.

Así luce la champa donde se resguardan del frío y la lluvia las guatemaltecas que están en huelga de hambre. (Foto: Wilder López/Soy502)
Así luce la champa donde se resguardan del frío y la lluvia las guatemaltecas que están en huelga de hambre. (Foto: Wilder López/Soy502)

“Ya estamos hartas de que nos engañen y se burlen del pueblo. Me indignó lo sucedido en el Congreso y ver cómo los diputados encubrieron y protegieron a Otto Pérez Molina, para que no sea juzgado. Pensé: es ahora o nunca y ese es el mensaje que queremos hacer llegar a toda la población”, refirió Brenda Hernández, una activista de derechos humanos de 51 años.

La solidaridad hacia las dos activistas ha sido evidente, no solo con la presencia de gente que llega a animarlas, sino que además les proporcionan agua, sueros, cobijas y otros suministros, para que puedan perseverar.

“Vamos a seguir con esta lucha pacífica hasta que nuestro cuerpo no dé más y que los médicos nos digan que no es posible seguir. Esperamos hacer conciencia a muchos porque creemos fielmente que es posible tener un mejor país”, sentenció Hernández.

Lágrimas de emoción y sentimientos encontrados vivieron Gabriela y Brenda cuando algunos líderes sociales que estuvieron en la marcha del 15 de agosto llegaron a visitarlas. La batucada, con bombos y tambores, coreaba "Brenda y Gabriela, Brenda y Gabriela". A ambas se les quebró la voz, para luego fundirse en un abrazo con la activista Helen Mack Chang y otros que quisieron saludarlas. Las lágrimas se confundieron con la gotas de lluvia, para luego convertirse en lo que ellas llamaron “el combustible para continuar con la lucha por una país mejor”.