La sorpresa del año: la victoria electoral de Jimmy Morales

Jimmy Morales logró ganar las elecciones presidenciales después que un año antes no tenía posibilidades de lograrlo. (Foto: Wilder López/Soy502) 

Jimmy Morales logró ganar las elecciones presidenciales después que un año antes no tenía posibilidades de lograrlo. (Foto: Wilder López/Soy502) 

En septiembre de 2014, el rostro de Jimmy Morales inundó las calles en mupis y vallas. Ese fue el primer paso para que su imagen, hasta ese momento reconocida más por sus personajes cómicos que como candidato, fuera entrando en el imaginario político del país.
Un año más tarde, Morales ganaría la primera vuelta de las elecciones generales, para luego convertirse, un mes después, en Presidente Electo. 
 
Septiembre de 2014. La ciudad se llenó de publicidad con el rostro de Jimmy Morales, en un momento en que aún no se sabía que correría por la Presidencia. (Foto: Archivo/soy502)
Septiembre de 2014. La ciudad se llenó de publicidad con el rostro de Jimmy Morales, en un momento en que aún no se sabía que correría por la Presidencia. (Foto: Archivo/soy502)
 
 
En aquel momento, ningún analista político podía imaginar lo que iba a suceder en los siguientes meses, menos al tomar en cuenta que Morales solo contaba con una participación política previa: había competido por la alcaldía de Mixco en las elecciones de 2011 y no estuvo ni cerca de ganarlas. ¿Quién iba a predecir que ganaría cómodamente la Presidencia de la República en 2015? 
 
Las protestas
 
El 25 de abril de 2015 fue el día que las protestas ciudadanas empezaron. Pedían la renuncia de la pareja presidencial, Otto Pérez y Roxana Baldetti, señalados de dirigir la estructura de defraudación tributaria conocida como “La Línea“. Sin embargo, la manifestación de la ciudadanía también entrañaban un rechazo profundo a la política tradicional y sus representantes. Toda figura que fuera identificada con la forma tradicional de hacer política, o que ya hubiese formado parte de algún partido o gobierno, era mal vista. 
 
 
La ciudadanía buscaba alguien nuevo, un rostro fresco en quien confiar. El grado de alejamiento de la política tradicional se convirtió en la virtud más buscada, relegando cualidades como la experiencia para gobernar o el equipo del candidato. Jimmy Morales representaba esto: un rostro conocido por una trayectoria de muchos años en la televisión y el cine, que no había participado en política. La indignación ciudadana por los casos de corrupción allanaron el camino de Morales. 
 
 
El candidato distinto
 
Jimmy Morales empezó la campaña electoral casi en silencio. Las primeras encuestas de intención de voto ni siquiera lo mencionaban. En los mitines que realizaba los asistentes llegaban más por ver a los personajes del programa Moralejas ( que siguió transmitiéndose durante toda la campaña la noche de los domingos), que por escuchar al candidato. 
 
 
Morales aprovechó las circunstancias y bromeaba al respecto desde las tarimas. “Siempre me preguntan si soy Nito o si soy Neto. Soy Neto, no soy bonito, pero soy coqueto“, era una de sus líneas favoritas para empezar a hablar frente al público. 
 
 
Poco a poco, su mensaje lleno de historias y moralejas le hizo acercarse a la gente. Pasó de hablar sobre escenarios improvisados en la parte de atrás de un camión a llegar en helicóptero a escenarios especiales, con sonido profesional. 
 
 
Los errores de Baldizón
 
Cuando apenas se conocían las intenciones de Morales de buscar la Presidencia, la mayoría de la población daba como un hecho que Manuel Baldizón ganaría las elecciones. Sin embargo, un cúmulo de acciones terminó sepultando sus aspiraciones. Baldizón acabó encarnando la continuidad de la corrupción repudiada en el Partido Patriota y simbolizando todos los defectos que la población miraba en la clase política. Pese a que el aspirante de Libertad Democrática Renovada gastó millones de quetzales en su campaña, incluso más de lo legalmente permitido, no pudo pasar a la segunda vuelta. 
 
 
 
Jimmy Morales asumirá como Presidente de la República el 14 de enero, algo que hace 365 días, nadie hubiera creído posible. 
 

30 de diciembre de 2015, 10:12

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