Trump no apoya a CODECA

Washington ha mostrado su respaldo al jefe de la CICIG, Iván Velásquez. (Foto: AFP/Jim Watson)

Washington ha mostrado su respaldo al jefe de la CICIG, Iván Velásquez. (Foto: AFP/Jim Watson)

No, esto no es una conspiración de izquierda. Créanlo o no, pero así es. Todo el evidente apoyo que ha recibido CICIG estos días, acompañado de una igualmente intensa desconfianza hacia nuestro Presidente por parte de la administración Trump, no se debe a que están apuntalando un movimiento que pretende llevar a los Codecas y Cucs al poder.

Ha sido el gobierno del millonario constructor de Nueva York el que ha criticado enérgicamente la jugada que hiciera hace diez días el mandatario Morales. Es de hecho, hoy por hoy, la principal fuerza que sustenta a Velázquez en el país.

La consigna es seguir con el plan. Llamarse al engaño en ese sentido solo traerá frustración a los vociferantes detractores del colombiano ¿Qué plan es ese? El de la lucha contra la corrupción como parte de una agenda de Seguridad Nacional.

El muy conservador Kelly, quien dirigiera Homeland Security y quien por años capitaneara el Comando Sur del Pentágono, tiene esa misma idea y la va a promover desde uno de los puestos más importantes de la Casa Blanca: el de Jefe de Gabinete.

Algo cambió en 2014 en la percepción del gobierno estadounidense sobre el Triángulo Norte. Niños migrantes, connivencia de OPM y compañía con narcos, venta de pasaportes y algunos casos particulares convirtieron a nuestra región y especialmente a Guatemala en una prioridad.

¿Por qué somos un riesgo? No es por yihadismo chapín. Para ellos la posibilidad de que un terrorista acabe entrando desde Guatemala a su territorio existe porque somos corruptos…ergo combatir la corrupción se convierte en agenda de seguridad y los gringos se toman muy en serio su seguridad.

Si Iván Velázquez se ponía él solo a juzgar a dirigentes guatemaltecos en ejercicio del poder, ONU lo sacaba al día siguiente. Necesitaba apoyo político y lo recibió del Gran Hermano del poder internacional (algo que ya vemos no parece que vaya a cambiar).

No todo en 2015 fue un plan de EE.UU. Al contrario, las dinámicas internas nadie se las esperaba y son lo más ilusionante del proceso pero el apoyo era condición necesaria para que comenzara.

Los que elaboran la narrativa de que todo esto es una agenda de izquierda chavista se van a seguir dando de bruces con la realidad de que no es al fantasma de Venezuela al que combaten sino al muy real aparato político-administrativo de la gran potencia.

Cada quien que asuma las consecuencias de semejante estrategia quijotesca pero no se engañen. La consigna de la derecha radical no debería ser “Viene Venezuela” sino “Gringos go home”.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

06 de septiembre de 2017, 05:09

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