El MP y la CICIG, cada vez más cerca de Sinibaldi

Sinibaldi y Baldetti, cuando eran los apoderados del Partido Patriota. (Foto:Archivo Soy502)

Sinibaldi y Baldetti, cuando eran los apoderados del Partido Patriota. (Foto:Archivo Soy502)

Dicen que después de vagar por la India se refugió en Italia, pero los pasos de la justicia lo siguen ya de cerca.

El ex ministro de comunicaciones, Alejandro Sinibaldi, debe rendir cuentas acerca de la fortuna que amasó durante esos años dorados en los que se dedicó a la política.

El Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, allanaron 12 propiedades del ex ministro, mejor conocido como “El Sipi”.

No contentos con llegar a revolverle los papeles y confiscar computadoras, los fiscales también le inmovilizaron al menos nueve propiedades, entre ellas dos hangares y un helicóptero.

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Es de suponer que cualquiera que haya hecho negocios con Sinibaldi esté ahora nervioso, porque el ex ministro manejaba uno de los tres grandes ejes de recaudación de fondos de campaña para el fenecido Partido Patriota, PP.

En otras palabras, el caso "Cooptación del Estado" (que solo aborda el eje de recaudación gobernado por Roxana Baldetti) nos mostró apenas una parte de la maraña de corrupción que tejió ese partido.

La rama de Sinibaldi debe ser igual de frondosa que la de Baldetti: por algo él y la ex vicepresidenta se pasaban la vida disputándose los afectos del general Otto Pérez Molina.

A ello agreguemos que Sinibaldi estuvo a la cabeza de uno de los ministerios que más fondos recibe: el último año del PP, el MICIVI tuvo a su disposición casi 5 mil millones de quetzales.

En América Latina muchos políticos dicen que “no hay obra sin sobra” y el famoso “Sipi” fue el rey de la obra gris gubernamental. Manejó cerca de 20 millardos de quetzales y dejó al país sumido en la peor crisis vial de los últimos 25 años.

Las carreteras de Guatemala están colapsadas. Las principales vías se encuentran casi destruidas, plagadas de baches que son un atentado para vehículos y pasajeros. Para colmo, varias de las obras emblemáticas que inició Sinibaldi, están paralizadas por problemas graves de ejecución.

Hoy, ir a Sololá puede tomar hasta seis horas, gracias a la pesadilla que se ha vuelto atravesar Chimaltenango: es una catástrofe, si pensamos en el daño que esto le hace a toda la economía del Occidente del país.

Un colega de Plaza Pública, Enrique Naveda, me contó hace unos días que había tardado casi 10 horas para regresar de Puerto Barrios. Para el que va a turistear a Izabal es una lata, para quien transporta mercancías, un desastre.

Las últimas dos veces que fui a Retalhuleu reventé llanta, porque largos trechos del camino parecen una prueba de obstáculos, debido a los cráteres esparcidos en el asfalto. Lo peor es que la gente de la región me ha dicho que tuve suerte, porque hay quienes han perdido el chasís completo de su vehículo en esos agujeros. 

Siempre recuerdo que hace algunos años, decían que para que el país fuera competitivo, había que poder circular de puerto a puerto a 65 kilómetros por hora. No a 80, ni a 100: a 65.

Por eso, cuando uno hace hasta más de dos horas para llegar a la Antigua, que está apenas a 45 kilómetros de la capital, de pronto uno quiere ahorcar a las huestes del MICIVI, no de una administración, sino de varias, que nos han dejado en estas trazas. Y ahí don Sipi es el máximo exponente.

La catástrofe de las carreteras se la debemos a depredadores como el ex ministro del PP y sus socios, que poco a poco dejaron de robarse los "vueltos" de la obra pública, porque empezaron a quedarse con la parte medular de los presupuestos, para construir las obras con los vueltos. (Y eso, cuando las terminan, que muchas veces solo las dejan tiradas a la mitad).

Al ex ministro lo buscan por el caso "La Cooperacha", es decir, por los regalitos que los "nenes" del Gabinete del PP le hicieron a Pérez Molina. Es hora de que Sinibaldi empiece a enfrentar esos cargos. Ya luego veremos si el MP y la CICIG consiguen más información en los allanamientos, para perseguir delitos administrativos más graves, que seguro los hay.

El perjuicio que le han hecho a Guatemala a través de esa infraestructura vergonzosa que ha costado millardos y está a medio derrumbar, resulta estratosférico.

Es justo que el ex ministro Sinibaldi responda por algo: que empiece a rendir explicaciones por la famosa “Cooperacha” y esperamos que luego se le exijan cuentas por los demás elotes que se atascó.

Hay muchas personas que tienen cada vez más difícil ganarse la vida por culpa del estado catastrófico de las carreteras. No es justo que quienes se han enriquecido a costa de la piñata de la obra pública sigan tan campantes, presumiendo de millonetas mientras meditan y hacen yoga por el Himalaya o la riviera amalfitana.

13 de diciembre de 2016, 13:12

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