Dramáticas escenas en Miami: El emotivo viaje de niños que dejan Estados Unidos para reunirse con sus padres deportados en Guatemala.
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Un grupo de ocho menores, la mayoría ciudadanos estadounidenses, tuvo que abordar un vuelo hacia Guatemala para reunirse con sus padres deportados, dejando atrás su vida y a sus hermanos en Estados Unidos.
El desgarrador llanto de Aiden, un niño de apenas tres años, retumbó en las terminales del Aeropuerto Internacional de Miami.
El pequeño se aferraba con fuerza a las barreras de plástico intentando no separarse de sus hermanos mayores, quienes se quedaron a cargo de él luego de que sus padres fueran deportados a Guatemala.
La escena conmovió a decenas de viajeros que transitaban por el lugar. Aiden formaba parte de un grupo de ocho niños, seis de ellos nacidos en Estados Unidos, que viajaron al país centroamericano para reunirse con sus progenitores.

Una decisión desgarradora
Ante la ola de detenciones de inmigrantes indocumentados por parte de la Patrulla Fronteriza, los padres en Estados Unidos enfrentan un crudo dilema: dejar a sus hijos en el sistema de acogida estadounidense (foster care) o enviarlos a Guatemala, un país que la mayoría de estos niños no conoce.
Pedro, padre de cuatro de los menores que viajaron, tomó la decisión de enviarlos a Guatemala ante el temor de ser detenido en cualquier momento.
"Me duele tener que hacer esto, pero no puedo evitar pensar que algún día no volveré a casa y mis hijos se quedarán solos", expresó entre lágrimas antes de despedir a sus hijos.

El apoyo de la comunidad
El traslado fue coordinado por el Centro Guatemalteco-Maya, una organización sin fines de lucro en Florida que gestiona pasaportes, boletos de avión y el acompañamiento de los menores. Desde 2025, la entidad ha logrado la reunificación de 53 niños con sus familias en países como Guatemala, El Salvador y Colombia.
Un futuro incierto
Los menores pasan de estudiar en el condado de Palm Beach a instalarse en comunidades rurales de Guatemala, donde el acceso a servicios básicos, salud y educación es limitado.
A pesar de los esfuerzos de voluntarios y maestros que acompañaron a los niños en el proceso, la jornada concluyó entre abrazos y llantos en la puerta de embarque, marcando el inicio de una nueva vida para los pequeños lejos del país que los vio nacer.
*Con información de Valentina Palm/Palm Beach Post



