Una mirada a la historia de la Parroquia San Pedro Mártir de Verona y su papel como pilar de fe, educación y cultura en Poptún, Petén.
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La parroquia de San Pedro Mártir de Verona es uno de los principales referentes de Poptún, Petén. Su desarrollo ha estado ligado al proceso de colonización del sureste del departamento y al crecimiento de una comunidad que, desde mediados del siglo XX, encontró en la fe un espacio de encuentro e identidad.
La vida religiosa organizada en Poptún comenzó en 1945, cuando el Gobierno de Guatemala estableció la primera Colonia Agrícola.

La llegada de familias procedentes de distintos puntos del país hizo evidente la necesidad de contar con atención espiritual permanente. En los primeros años no existía un templo formal. Los sacerdotes misioneros celebraban la eucaristía, bautizos y otros sacramentos en viviendas particulares o espacios improvisados, mientras recorrían las comunidades para acompañar a las familias recién establecidas en la región.
Con el tiempo, los pobladores construyeron una pequeña capilla elaborada con madera de pino y techo de guano; aquella ermita se convirtió en el primer punto de reunión de los fieles y marcó el inicio de una comunidad religiosa que se fortaleció con los años.

La atención pastoral dependía del Vicariato Apostólico de Petén. Sacerdotes dominicos y franciscanos desempeñaron un papel fundamental en la evangelización y en la organización de las primeras estructuras pastorales, tanto en el área urbana como en las comunidades rurales.
El templo fue dedicado a San Pedro Mártir de Verona, fraile dominico italiano del siglo XIII reconocido por su defensa de la fe cristiana. Desde entonces, el santo patrono forma parte de la identidad religiosa y cultural de Poptún.

Cada año, del 21 al 30 de abril, la parroquia se convierte en el centro de la feria titular del municipio; durante esos días se desarrollan actividades litúrgicas, procesiones y manifestaciones tradicionales como el Baile de los Moros, una expresión que mantiene vivo el patrimonio cultural local.
El crecimiento de la población hizo necesaria la construcción de un templo más amplio y resistente. Gracias al esfuerzo de sacerdotes, comités parroquiales y vecinos, entre las décadas de 1970 y 1980 la antigua estructura de madera fue sustituida por una edificación más sólida, que posteriormente dio paso al actual templo de concreto y mampostería, ubicado frente al parque central de Poptún.

Además de su valor religioso y arquitectónico, la parroquia ha destacado por su labor pastoral bilingüe, atendiendo a la población en castellano y en idioma maya Q'eqchi'. También ha impulsado proyectos educativos y de formación humana, entre ellos el Colegio Mixto San Pedro Mártir de Verona.




