La sequía extrema que afecta a la vía interoceánica desata desajustes logísticos en las rutas marítimas guatemaltecas, encareciendo fletes hasta en 120% e imponiendo severos retos de competitividad a importadores y exportadores locales.
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La reducción drástica en el tránsito de buques por el Canal de Panamá a causa de la sequía provocada por el fenómeno climático de El Niño ha comenzado a generar distorsiones de consideración en el flujo de mercancías que ingresan y salen de Guatemala, según representantes del sector importador y exportador.
Es que, pese a que el país cuenta con acceso soberano a los océanos Atlántico y Pacífico, las medidas restrictivas impuestas por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para conservar el nivel de agua en los lagos artificiales Gatún y Alhajuela alteraron la disponibilidad de embarcaciones, las rotaciones de contenedores y los tiempos globales de travesía.
Efecto dominó en fletes y costos
Aunque la mayor parte de la oferta exportable guatemalteca no cruza físicamente por la ruta panameña, el desajuste en los itinerarios navieros internacionales terminó por restarle fluidez al abastecimiento y a la salida de productos en los puertos locales, coinciden directivos de la Cámara de Comercio de Guatemala (CCG), de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) y las gremiales de Logística y de Graneleros de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).
Los desvíos, la menor capacidad efectiva y la congestión en esa arteria del comercio global provocaron un encarecimiento generalizado en el valor del transporte marítimo, según advierten los gremios empresariales del país.
"Los incrementos han sido considerables; como referencia directa para Guatemala, en septiembre del año pasado un contenedor de 40 pies desde Shanghai hacia Puerto Quetzal podía cotizarse aproximadamente en US$2,800, hoy encontramos referencias que se sitúan alrededor de los US$6,200 por contenedor e incluso más", afirmó Cristian Mayorga, director ejecutivo de la CCG.

El aumento en el precio del transporte, que representa incrementos de entre el 80% y el 120% según la CCG —y de hasta US$20 por tonelada métrica para la Gremial de Graneleros de la CIG—, forzó a las empresas importadoras a inmovilizar capital para mantener niveles de inventario de seguridad ante la falta de previsibilidad en las fechas de llegada, de acuerdo con las entidades gremiales.
Esta acumulación de inventarios se traduce directamente en un sobrecosto financiero y de almacenamiento que termina presionando los precios finales al consumidor o incrementando el costo de las materias primas necesarias para la producción nacional, señalan la CCG y la CIG, esta última al precisar que en su sector la demora en la llegada de mercancías alcanza hasta 20 días en puertos nacionales.
Exportadores ante la pérdida de mercados
Desde la perspectiva del sector exportador, el problema central no radica únicamente en la asimilación del costo del flete, sino en el riesgo constante de perder credibilidad y clientes permanentes en el mercado internacional debido al incumplimiento inevitable de los tiempos de entrega, aclara Agexport.
La falta de garantía en las fechas de salida y la cancelación impredecible de espacios afectan principalmente los envíos dirigidos a destinos de la región como Colombia, Ecuador y República Dominicana, según reportes de la gremial exportadora.
"Para el exportador guatemalteco, la principal amenaza no es solamente pagar un flete mayor, sino perder confiabilidad frente al comprador; un atraso recurrente, una cancelación de espacio o la imposibilidad de cumplir una fecha contractual puede llevar al cliente internacional a buscar proveedores en otros países", explicó Bismark Pineda, gerente de competitividad de Agexport.
Las complicaciones logísticas imponen una severa penalización a los productos agrícolas y perecederos, cuya vida útil no soporta las esperas prolongadas en puerto o las modificaciones arbitrarias en las escalas navieras, advierte Agexport en su análisis operativo.
Al actuar como tomadores de precios en los mercados internacionales, los exportadores locales absorben los sobrecostos de su propio margen de ganancia sin poder trasladar ese diferencial a los compradores finales, añade el representante del sector exportador.
Sostenibilidad e infraestructura nacional
Frente a la vulnerabilidad expuesta por las crisis climáticas globales en pasos estratégicos como Panamá, los sectores productivos coinciden en que la respuesta estructural del país debe enfocarse en fortalecer la logística interna, destacando la Gremial de Logística de la CIG que Guatemala conserva ventajas al operar en ambos litorales sin depender exclusivamente de esta vía interoceánica.
El aprovechamiento de contar con acceso directo a ambos océanos requiere de inversiones urgentes que modernicen y vuelvan más eficientes los puertos e infraestructura vial guatemalteca, remarcan las gremiales junto a los demás sectores comerciales.
"Ante choques externos como lo que sucede en el Canal de Panamá es importante que Guatemala invierta en infraestructura vial y portuaria para poder enfrentar esos sucesos desde una mejor posición de menor vulnerabilidad", concluyó Pineda.



