El artista maya poqomchi' Oswaldo Lem Pérez destaca como muralista referente de las Verapaces, llevando su obra sobre memoria histórica y cultura de Guatemala a Brasil y Europa.
TE PUEDE INTERESAR: El sueño de un niño de Alta Verapaz que conquistó galerías de todo el mundo
Los trazos del artista Oswaldo Lem Pérez han cruzado las fronteras y sus obras han sido exhibidas en países como Estados Unidos, España, Francia y, recientemente, Brasil.
Este muralista y pintor maya poqomchi' ha convertido cada pincelada en una expresión de creatividad que retrata la realidad, la historia y la riqueza cultural de su región.

El maestro Lem Pérez es uno de los artistas plásticos más representativos de San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz. A través de su obra, ha transformado el arte en una herramienta para preservar la memoria histórica, fortalecer la identidad maya poqomchi' y promover la reflexión sobre el pasado de Guatemala.
Nacido el 20 de febrero de 1965 en San Cristóbal Verapaz, creció en el seno de una familia de origen indígena y de escasos recursos; fue el séptimo de trece hermanos de un hogar dedicado al comercio y a la elaboración de artesanías de maguey.

Desde niño mostró una gran habilidad para el dibujo, talento que desarrolló de manera autodidacta debido a la falta de oportunidades para estudiar en una academia de arte.
Aunque obtuvo el título de perito contador, nunca abandonó su verdadera vocación. Mediante la observación, la práctica constante y el estudio de libros especializados, perfeccionó su técnica.

Debutó oficialmente en 1983 durante el festival EXPOARTE 83, en Cobán, con la obra Sed de agua viva, marcando el inicio de una trayectoria artística que hoy supera las cuatro décadas.
Su producción abarca técnicas como óleo, acuarela, acrílico y temple. En sus lienzos retrata los paisajes de las Verapaces, las tradiciones del pueblo maya poqomchi', el folclore local y, especialmente, los acontecimientos que marcaron a las comunidades indígenas durante finales del siglo XX.

Uno de sus aportes más reconocidos ha sido el muralismo comunitario. Entre sus obras sobresale Juventud Coartada, una pintura que refleja las secuelas de la violencia y busca mantener viva la memoria histórica.
Para Lem Pérez, el arte también cumple una función educativa. "La historia la debemos conocer", ha expresado al defender la importancia de recordar los hechos del pasado para evitar que se repitan.

Su trabajo ha trascendido las fronteras nacionales y ha sido incluido en materiales académicos internacionales dedicados al estudio de la memoria histórica y los derechos humanos, consolidándolo como uno de los principales exponentes del arte contemporáneo de Alta Verapaz.
Además de su labor como pintor, ha diseñado las portadas de importantes publicaciones sobre la historia y la cultura de las Verapaces, entre ellas Arte Indígena, Literatura y Pintura; ¿Qué fue lo que pasó?; El rojizo amanecer del Puma y Tras las huellas del Puma.
A lo largo de su trayectoria también ha destacado como docente, promotor cultural y gestor artístico, impulsando espacios para el desarrollo del talento local y la valoración del patrimonio cultural verapacense.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Oswaldo Lem Pérez continúa demostrando que el arte es una poderosa herramienta para preservar la memoria, fortalecer la identidad y proyectar la riqueza cultural.



