Rodrigo Arenas, presidente editor de República, concedió una entrevista a Soy502 desde el extranjero, donde se encuentra con su familia, por medidas seguridad.
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Rodrigo Arenas, presidente editor de República, denunció un supuesto plan para asesinarlo debido a que desde el medio que dirige denunciaron los vínculos del narcotráfico con la política nacional.
Arenas considera que, además de ser atentado contra su vida, el caso es contra la libertad de expresión, mientras afirma que seguirán investigando y publicando información sobre la narcopolítica en el país.
Asimismo, en esta entrevista, pide al Gobierno dejar de tener alianza con la narcopolítica y a los representantes de los partidos políticos a ya no aceptar representantes del crimen organizado en sus cuadros.
¿Continuará República investigando la presunta infiltración del narcotráfico en la política sin poner en mayor riesgo a sus periodistas?
Sí, vamos a seguir investigando y publicando la narcopolítica y eso es porque nos llamamos República, porque defendemos la vida, la libertad y la propiedad.
Esos son los tres principios fundamentales como defendemos la igualdad ante la ley y la separación e independencia de poderes y esos pilares, los más importantes para tener una vida en paz y próspera para todos, para todo el país, no solo para unos, para todos, son los que se ponen en riesgo cuando la narcopolítica toma el control del Estado.
Lo publicamos o cerramos, porque al final del día para eso estamos.
No podemos escoger qué enemigos son los que amenazan a la República y cuáles no y por lo tanto, vamos a continuar, primero, confiando mucho en Dios que nos va a seguir protegiendo como en esta ocasión.
En esta ocasión no podemos más que agradecerle a Dios cómo nos protegió.

Pero, segundo, también estamos convencidos de que no vamos a estar solos en esta batalla, ya no somos los únicos. Hay varios medios de comunicación publicando alrededor de este tema. Vemos unos mensajes de solidaridad sumamente importantes de diferentes sectores de la sociedad.
Y eso es lo importante, que todos los guatemaltecos entendamos que esto no es una batalla de República contra la narcopolítica, ni mucho menos de República contra Roberto Arzú, es una batalla de la sociedad contra la narcopolítica ¿y en qué tipo de sociedad queremos vivir? ¿en qué tipo de Estado?
Podemos escoger si vivimos en uno gobernado por líderes democráticos, democráticamente electos, ya sean republicanos, socialistas, socialdemócratas, en fin, no importa. O podemos decidir si vivimos en una sociedad en donde el Estado es gobernado por el narco.
¿Cuál de las dos queremos? Eso nos toca a la sociedad guatemalteca en conjunto y bueno, hay una famosa máxima, ¿verdad? Que nos pueden matar a unos, pero no nos pueden matar a todos.
Espero que, como repito, sé que no soy el primero, pero espero que sea el último, ojalá sea el último y creo que entre más seamos, más probabilidades hay de que ganemos esta batalla.
¿Qué representa este caso para la libertad de expresión en Guatemala?
Es un atentado contra la libertad de expresión, contra la vida, contra la propiedad, contra la igualdad ante la ley y contra la separación e independencia de poderes y todo lo que eso conlleva. Pero por supuesto, es un atentado contra la libertad de expresión.
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¿Qué investigaciones o publicaciones de República considera que pudieron motivar estas amenazas y qué relación temporal existe entre esos trabajos periodísticos y la información sobre el supuesto atentado?
Todo esto comienza cuando publicamos en noviembre del año pasado el artículo de narcopanqueques que evidenciaba cómo Roberto Azú había recibido dinero del narcotráfico desde el 2019 para su campaña política del 2019. Ahí recibimos las primeras amenazas.
En esa ocasión, Luis Aguirre publicó unas fotos mías saliendo de un restaurante en donde el mensaje fue: yo sé dónde estás siempre.
También recibí mensajes directos de personas cercanas a Roberto y ahí empezó él a amenazarnos prácticamente de una manera sistemática, públicamente y en privado. A decir incluso que yo era su enemigo a muerte, que yo era su enemigo a vencer.
Después, a partir de junio... julio... que empezamos a a publicar todo el índice del mapeo de narcopolítica en el país, pues obviamente el partido de Roberto Azú es el partido que más narcos tiene.
Entonces, es el primero en la lista, es el protagonista de la publicación, porque es un partido que se está formando prácticamente alrededor de todos los narcos del país.
Además tenemos información que fue de muchísima molestia para Roberto, porque empezó a ver cómo su candidatura empezaba a tener riesgos, no generados por nosotros pues lo que hicimos fue evidenciarlo únicamente.
Hay muchísimas publicaciones y si tú lo ves, si te vas a las redes sociales de Roberto y ves sus videos, creo que, de cada tres videos, en dos por lo menos, menciona que me va a meter a la cárcel, me va a poner en mi lugar o siempre hay alguna amenaza de una u otra manera. No me imaginé que iba a darse, que iba a pasar a este extremo, pero bueno, así lo fue.
Y la información que nos llegó, fue que en efecto hubo una contratación de un grupo de sicarios para quitarme la vida.
La denuncia que hizo sorprendió a la sociedad, pero ¿Qué evidencias vinculan específicamente a las personas señaladas con la planificación del supuesto atentado y cuáles corresponden a información directa o a testimonios de terceros?
No sé por qué sorprende, el año pasado incluso Roberto aceptó en un video que él recibió dinero de Cara Dura, esos audios que se filtraron el año pasado, salió aceptando que el audio era real y que era un dinero que en efecto había recibido de esta persona y que había hecho negocios con él.

Entonces, creo que los vínculos de Roberto Arzú con la narcopolítica, con el narcotráfico, con el crimen organizado, son más que evidentes.
No veo por qué hay sorpresas al respecto cuando él mismo lo reconoció, lo aceptó.
Según todas las evidencias, todos los medios de convicción que nos llevaron a estas conclusiones están ya en manos del Ministerio Público (MP) y de organismos internacionales.
No puedo ahorita comentar al respecto, esto ya está en manos de ellos, están investigando y son varios tipos.
Pero como te repito, por más que tengo ganas de contarlo, no puedo, esto está en un proceso de reserva, tanto del MP como de organismos de Estados Unidos, en donde está el proceso de investigación.
¿Cuándo y de qué manera tuvo conocimiento del presunto plan para atentar contra su vida y la de integrantes del equipo editorial de República?
Me entero por primera vez el sábado 8 de agosto, ahí me llega la primera información y el lunes me llegan otras.
El martes 14 de agosto pongo la primera denuncia y la información del contrato de sicariato era contra mí, pero sí había amenazas abiertas de que al equipo también estaban dispuestos a matarlos.
Usted ha asegurado que el plan está confirmado. ¿Qué elementos concretos le permiten afirmarlo y qué grado de certeza tiene sobre la información recibida?
Sí, por supuesto que sí. Entiendo la pregunta, pero ya la respondí y no hubiera tomado las medidas que tomé si no estuviera convencido de que es verdad lo que estaba sucediendo. Ahora, claro, ¿qué tenía que hacer? ¿Esperar a que me mataran para poner la denuncia?
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Las personas señaladas han rechazado las acusaciones. ¿República les ofreció la oportunidad de responder antes o después de publicar sus nombres y cómo responde usted a quienes sostienen que la denuncia tiene motivaciones políticas?
Si una persona te quiere matar, ¿lo llamas a preguntarle si está dispuesto a qué?, ¿si te confirma que eso es cierto?
Hay algo bien importante y es que ellos estaban listos, nosotros sacamos el comunicado a las 7 de la noche máximo y ellos una hora después estaban literalmente atascando las redes sociales con bots, con mensajes, con videos, con comunicados, es decir, una reacción casi inmediata, ellos estaban listos.
Lo único que yo puedo inferir es que ellos esperaban esto, si no, no hubieran reaccionado como reaccionaron con la velocidad que lo hicieron.
Incluso creo que a la hora estaban poniendo ya la denuncia o una de las supuestas denuncias en el Ministerio Público.
Ellos estaban listos, por lo tanto, ellos sabían que algo, que ellos eran parte de algo y yo no estaba listo para esto. Obviamente ellos no van a salir diciendo: es cierto, mil disculpas, tienen que defenderse con una narrativa.
Insisto ¿Qué material fue entregado al Ministerio Público y a las autoridades estadounidenses, cuándo se presentó y qué respuesta ha recibido hasta ahora?
Medios de convicción, no puedo decir más.
El Ejecutivo anunció que se solidarizaba con usted y repudiaba las amenazas ¿Ya le ofrecieron apoyo?
Es cierto que ayer llegó un comisario de la policía a las oficinas, es cierto que tenemos protección ahorita de la policía.

También es cierto que tanto la vicepresidenta como el ministro de Gobernación me han escrito para solidarizarse.
El presidente no se ha tratado de comunicar conmigo.
Usted responsabilizó al Gobierno por lo que pudiera ocurrirle a usted o a su equipo. ¿En qué hechos basa esa responsabilidad?
Al Gobierno no lo responsabilizo, al Gobierno le exijo que tome las medidas necesarias para que esto no suceda.
Al Gobierno le exijo que deje de hacer alianzas con el narco en el Congreso de la República, ni siquiera para pasar el presupuesto ni nada. Eso es lo que le exijo al Gobierno, que deje de hacer política con esta gente, que la deje de fortalecer con los fondos del Estado, con impuestos de los guatemaltecos.
Ahora bien, a quién responsabilizo de cualquier cosa que le pase a cualquier miembro de mi familia o a cualquier miembro de mi equipo editorial es a Roberto Arzú.
¿Considera suficientes las medidas de protección o la respuesta institucional recibida?
Pues es una pregunta difícil, porque como repito, qué más pueden hacer, más que brindar seguridad.
En todo caso sería que investiguen todo lo que puedan investigar.
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Entiendo que el MP está haciendo su trabajo con apoyo, me imagino yo, de las unidades de investigación de la Policía Nacional Civil, pero no puedo más que pedir eso.
Ahora bien, repito, lo que yo más quiero ver y lo que tenemos que ver como sociedad, es si estamos dispuestos a fortalecer y a permitir que la narcopolítica nos gobierne o se apodere del Estado o si estamos en contra de que eso suceda.
Y en qué lado está el Gobierno, eso lo vamos a ver ahorita, por ejemplo, con el presupuesto de la nación, si les va a volver a dar a estos narcodiputados y a todos los narcoalcaldes las millonadas de dinero que les dieron en los últimos dos presupuestos.
¿Qué deberían hacer los partidos políticos para evitar este tipo de situaciones?
Principalmente que dejan de ser permisivos que no acepten en sus cuadros narcopolíticos.
Hoy, Cabal fue un partido político hecho por un Edmond Mulet, que es una persona que lo considero un político serio, pero él mismo fue el creador de ese monstruo.
Y lo que tenemos que ver es que los políticos serios que existan, tomen esas decisiones drásticas de no permitir que el narcotráfico entre en sus cuadros, que yo sé que es muy difícil, pero también es muy obvio, se sabe perfectamente bien cuando así es.
¿Cree que esto pasa por problemáticas en la ley?
La legislación actual prohíbe los narcos, el artículo 13 de la Constitución ya fue interpretado de una manera, en reiteradas ocasiones, con reconocida honorabilidad. Entonces, cualquier persona que tenga vínculos con el narcotráfico no debería cumplir con ese requisito.
Creo que esa es una responsabilidad que va a recaer sobre el Tribunal Supremo Electoral (TSE) muy fuerte.
El TSE necesita de la sociedad, de Estados Unidos, del gobierno central, necesita todo tipo de apoyo y protección para poder tener la valentía que le va a tocar tener.
Pero más legislación de la que hay no se necesita, al contrario, culpa de la legislación promovida y aprobada en el 2016 es que hoy el dinero del narcotráfico es el que manda en la política guatemalteca.
¿Qué papel debería jugar la sociedad?
El mensaje que le mandaría a la sociedad es que estamos en una encrucijada. En el 2028 podemos tener un país gobernado por el narco, un Estado, un país gobernado por el narco, o podemos ser un país en donde exista el crimen organizado.
Porque en todos los países del mundo, o en la gran mayoría, el crimen organizado existe, pero no en todos gobierna.
Como sociedad tenemos que entender, repito, yo no soy el primero que le pasa esto, espero que sea el último, pero lo más importante es que logré salir de Guatemala con todos mis hijos y toda mi familia.
Espero que el siguiente, ojalá no sea una tragedia, entendamos que esto es una lucha de la sociedad contra la narcopolítica.




