Esta enfermedad se posiciona como el cáncer de mayor incidencia entre los hombres.
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Durante años, en Guatemala, muchos hombres crecieron con la idea de que tenían que ser fuertes, trabajar sin descanso y soportar cualquier malestar sin quejarse. Es por ello que en ese modelo, ir al médico muchas veces se veía como una señal de debilidad.
Sin embargo, esa creencia puede tener consecuencias graves, en especial cuando se trata de enfermedades como el cáncer de próstata. En donde un chequeo a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Actualmente, este padecimiento se posiciona como el principal cáncer de mayor incidencia entre los hombres y figura como la segunda causa de mortalidad oncológica, a nivel nacional.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto de Cancerología de Guatemala (Incan), este tipo de cáncer representa el 12% de los diagnósticos, lo que hace que se ubique entre los más frecuentes entre hombres. Mientras que a nivel mundial, 1 de cada 8 hombres desarrollará esta enfermedad.
El diagnóstico a tiempo
Uno de los mayores obstáculos para la detección del cáncer de próstata es que en sus etapas iniciales no presenta síntomas, lo que hace que muchos pacientes lleguen a consulta cuando la enfermedad ya está muy avanzada.
Recientemente, Bayer realizó el Onconnecta Latam 2026, un Congreso Regional de Oncología-Cáncer de Próstata, en el que expertos en salud analizaron los avances científicos, los desafíos clínicos y las innovaciones sobre el abordaje del cáncer de próstata en la región.

“A nivel de Latinoamérica todavía continúa siendo el primer o segundo cáncer más frecuente en hombres. Incluso si lo unimos entre hombre y mujer se lleva el primer o segundo lugar con el de mama“, detalló Rebeca Cáceres, quien se desempeña como Médico Enlace Científico de Oncología en Bayer.
La experta en salud explicó que el cáncer es una alteración genética que ya viene programada en el ser humano, en donde hay un crecimiento anormal y acelerado de las células prostáticas.
Además, detalló que algunos de los factores de riesgo para padecer esta enfermedad son:
- Ser afrodescendiente.
- Los pacientes con familiares con antecedentes de cáncer de mamá, cáncer de páncreas y cáncer de ovario.
- Antecedente de cáncer de próstata en la familia, en la primera generación (padre o hermano).
“Un paciente normal, sin ningún antecedente y no es afrodescendiente, a partir de los 50 años debe de realizarse su prueba de PSA (Antígeno Prostático Específico), cada año“, indicó Cáceres a Soy502. También resaltó que si un paciente tiene antecedentes de cáncer en su familia debe comenzar con las pruebas a los 40 años y a los 45 si el antecedente corresponde a padre o hermano.
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Los exámenes
Por su parte, Juan Sebastián Franco, Director Médico de Bayer para Países Andinos, Centroamérica y Caribe, explicó que las pruebas para detectar el cáncer de próstata son sencillas y consisten principalmente en dos exámenes: uno de sangre y el tacto rectal.
“El tamizaje del cáncer de próstata es muy sencillo, solo son dos pasos. Un examen de sangre y un tacto. Se que en nuestros países hay mucho tabú alrededor del tacto rectal, pero el tacto rectal salva vidas. Te permite con el antígeno prostático detectarlo de manera temprana y entre más temprano detectes el cáncer, más probabilidades tienes de vivir más y de vivir mejor“, detalló Franco.

Los profesionales de la salud describen que una próstata sana tiene aproximadamente el tamaño de una nuez y que al tacto debe sentirse como la piel de un durazno. Sin embargo, una próstata con la textura rugosa y dura podría significar un padecimiento, es por ello que se requiere del tacto.
“Lo normal de una próstata es que pese entre 15 y 20 gramos y que tenga una sensibilidad al tacto, es blanda, incluso ustedes se pueden palpar la punta de la nariz y se siente de esa forma, eso es lo normal (...) Cuando empieza un tumor ya no se siente de esa forma, se siente como una nuez, dura“, reiteró la doctora Rebeca Cáceres.
Los datos revelan que, pese a la alta incidencia de esta enfermedad en la región, persisten importantes brechas de salud pública que dificultan la detección temprana, la referencia médica oportuna y el acceso a los tratamientos especializados.
Además, dejar al lado los tabúes y acudir al médico de manera oportuna puede ser el primer paso para cambiar esta realidad. A partir de los 50 años, un chequeo de rutina no debe verse como una señal de debilidad, sino más bien, una decisión de cuidar la propia vida y continuar al lado de los seres queridos.




