El consumo energético de América Latina lleva consigo las huellas de décadas de crisis, reformas y transformaciones económicas.
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Este es estudio pionero, publicado en la revista Energy Strategy Reviews por guatemaltecos, revela cuánto persisten estos shocks y por qué la transición energética requiere políticas adaptadas a la realidad de cada país.
La investigación aplica un modelo de memoria larga para descifrar el comportamiento de la demanda energética en la región. Los resultados pintan un panorama heterogéneo: desde países que absorben los impactos para siempre hasta aquellos que logran estabilizarse, revelando la urgencia de políticas diferenciadas para la transición energética.
¿Qué tienen en común la crisis del petróleo de los 70, la liberalización de mercados en los 90 y el auge de commodities del 2000? Que son shocks cuyos efectos aún reverberan en el consumo energético de los países latinoamericanos.
Como resultado se logró medir la duración real de estos impactos, descubriendo que la demanda de energía en la región tiene una "memoria" sorprendentemente larga.
Conducido por economistas de la Universidad del Valle de Guatemala y la Universidad de Navarra, emplea una sofisticada técnica estadística conocida como "integración fraccional" (modelos ARFIMA).

El método supera las limitaciones de los modelos tradicionales, que solo ven las series de tiempo como estacionarias o con tendencias fijas, y permite capturar matices:
¿Un evento afecta el consumo para siempre o sus efectos se disipan con el tiempo? Piensa en un lago, un modelo tradicional diría que si tiras una piedra (un shock), las ondas o se quedan para siempre o se apagan inmediatamente.
Nuestro modelo fraccional te dice exactamente a qué velocidad se apagan esas ondas, y en algunos casos, revela que no se apagan del todo.
El Diagnóstico: Un Continente, Dos Realidades Energéticas
Tras analizar casi seis décadas de datos (1965-2023) de consumo de energía primaria (en exajulios) y per cápita (en gigajulios), el estudio identifica dos patrones claramente diferenciados:
1. Los de Shock Permanente: La Nueva Normalidad
Para la mayoría de los países analizados, los impactos son persistentes o permanentes (parámetro de integración d ≥ 1). Esto significa que un evento que impulsa el consumo —como un boom de industrialización, un crecimiento poblacional o la explotación de un recurso natural— redefine la trayectoria de demanda hacia arriba de manera duradera.
Venezuela y Trinidad y Tobago son los casos más extremos, su alta dependencia de los hidrocarburos y, en el caso de Trinidad, su pequeña población, resultan en el consumo per cápita más alto de la región (310 GJ/persona) y una alta persistencia, lo que hace que sus economías sean increíblemente sensibles a las fluctuaciones del mercado energético.
Brasil y México: los gigantes del consumo total. Lideran la demanda debido a su tamaño demográfico e industrial, mostrando una tendencia de crecimiento lineal y persistente. Un aumento en su consumo difícilmente se revierte.
Argentina y Chile: aunque con consumos per cápita más moderados, también muestran patrones de persistencia, indicando que su desarrollo económico está ligado a incrementos de demanda energética que se mantienen en el tiempo.
2. Los de Reversión a la Media: La Vuelta a la Estabilidad
Un grupo más pequeño de países muestra una capacidad de recuperación y estabilización (d < 1). Tras una perturbación, su consumo eventualmente regresa a su tendencia histórica a largo plazo.
Colombia y Ecuador: exhiben una reversión a la media, aunque en Colombia el proceso es más lento, sugiriendo que su mercado energético tiene características estructurales que le confieren cierta inercia.
Perú y Centroamérica (como región): son los que muestran la reversión más clara. Las políticas energéticas, una estructura económica diversificada o patrones de consumo más estables podrían estar detrás de esta capacidad para absorber shocks sin desviarse permanentemente.
La Gran Paradoja: Desigualdad en el Acceso vs. Exceso
El estudio destaca una contradicción crucial de la región: la desigualdad energética. Mientras Brasil y México consumen enormes volúmenes totales, el consumo se diluye entre sus vastas poblaciones. Por el contrario, Trinidad y Tobago y Venezuela, con poblaciones menores, tienen una intensidad de consumo per cápita desproporcionadamente alta, ligada a la exportación de recursos.
Esto no es señal de desarrollo equitativo, es síntoma de economías intensivas en recursos naturales para la exportación, que a menudo no se traduce en un acceso similar para toda la población. Mientras tanto, zonas como Centroamérica o regiones rurales de muchos países aún enfrentan pobreza energética.

El Camino a Seguir: Políticas Públicas con "Memoria"
Las implicaciones para los policymakers son profundas. La transición energética no puede ser una talla única.
Para países de "shock permanente" (Brasil, México, Argentina): La prioridad es la planificación de largo plazo y la anticipación. Su demanda crecerá de forma persistente. El desafío es satisfacer esa demanda con inversión masiva en infraestructura de energías renovables, eficiencia energética en la industria y electrificación del transporte. La inercia es grande, y cambiarla requiere esfuerzos sostenidos.
Para países de "reversión a la media" (Colombia, Ecuador, Perú): Tienen una ventaja estructural para implementar cambios. Su sistema responde mejor a las políticas. Pueden enfocarse en fortalecer su marco regulatorio, incentivar la generación distribuida y conectar áreas rurales con redes estables, aprovechando que su consumo es más maleable.
Para todos: El estudio es una llamada a abandonar las recetas únicas. Chile, con su exitoso avance en renovables, puede ser un modelo a seguir para diversificar la matriz. Venezuela requiere una restructuración total de su sistema. Centroamérica se beneficiaría más de la cooperación regional y micro-redes que de megaproyectos.
Comprender la memoria de nuestra demanda energética es como leer el historial médico de un paciente: antes de recetar la medicina de la transición energética, necesitamos un diagnóstico preciso.
Este estudio provee ese diagnóstico para Latinoamérica, mostrando que la única cura efectiva será un tratamiento diferenciado y adaptado a la realidad única de cada país".
El camino hacia un futuro energético sostenible en América Latina no será lineal ni uniforme. Está pavimentado con las huellas del pasado, y entenderlas es la clave para no perder el rumbo.
Rodrigo Asturias, investigador del Observatorio Económico Sostenible de la Universidad del Valle de Guatemala OES y director de economía analítica.






