Durante la víspera del Día de Muertos, la leyenda de las ánimas del Calvario resuena en San Marcos. Conoce los relatos sobre luces fantasmales y sombras en sus calles.
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Cuando la oscuridad cubre las antiguas calles de San Marcos, una leyenda vuelve a estremecer la memoria de los marquenses: la de las ánimas del Calvario, espíritus que, según la tradición popular, recorren las calles entre murmullos, ráfagas de viento y luces misteriosas que aparecen y desaparecen en la noche.
Al acercarse el Día de los Muertos, esta historia revive el temor a lo desconocido y recuerda el pasado funerario de uno de los templos más antiguos de la ciudad.
La iglesia de Santa Rosalía, conocida también como El Calvario, es una edificación del período hispánico que tuvo un espacio destinado al enterramiento de los difuntos y un cementerio anexo.

Según los antecedentes históricos, el Señor de las Misericordias fue originalmente un Cristo de Ánimas acompañado por la Virgen Dolorosa al pie de la cruz; ambas imágenes desaparecieron en 1902.
Un documento del Archivo Histórico Municipal de San Marcos, identificado como UI25-LEGAJO26-EXPEDIENTE801, registra que en 1870 Manuela López, Josefa Abelleyra y Manuela Ruiz solicitaron agilizar la reconstrucción del templo.

Para conseguir recursos, propusieron elaborar una lista de las personas sepultadas y pedir contribuciones a sus familiares por los derechos de entierro.
En 1902, el terremoto del 18 de abril provocó el derrumbe del oratorio de Santa Rosalía, situado sobre la Calle Real. Posteriormente, fue anexado al Calvario, por lo que ambos nombres comenzaron a utilizarse para identificar el recinto religioso.

Chavelita y la Tesh: la noche de los gritos
Una de las leyendas más inquietantes de San Marcos sitúa en 1910 la aparición de extrañas luces que supuestamente salían del sector del Calvario y parecían desplazarse hacia la Catedral.
Intrigadas por los rumores, Chavelita y La Tesh, dos jóvenes de aproximadamente 15 años, decidieron abandonar su casa durante la noche para descubrir el origen de aquellos destellos.
Caminaron hasta la Calle Real, donde la oscuridad apenas permitía distinguir el camino.
De pronto, unos murmullos rompieron el silencio. Entre las sombras comenzaron a aparecer luces semejantes a chispazos. En ese momento, Chavelita se volvió bruscamente, como si alguien le hubiera tocado el hombro.

Según el relato, sus ojos se pusieron blancos y lanzó un grito estremecedor antes de desplomarse en plena calle.
Aterrorizada, La Tesh consiguió levantarla y llevarla a casa. Sin embargo, la leyenda cuenta que dos días después Chavelita falleció súbitamente en circunstancias extrañas.
Desde entonces, la narración quedó vinculada a las ánimas del Calvario. Se decía que las almas de los antiguos sepultados buscaban nuevos penitentes para incorporarlos a una procesión invisible que avanzaba entre luces fantasmales y voces surgidas de la oscuridad.

Escalofríos en la madrugada
El misterio también aparece en relatos contemporáneos. Amílcar Navarro, quien acostumbra transitar por el sector durante la madrugada cuando se dirige a la ciudad de Guatemala, ha comentado que siente escalofríos y ráfagas de viento en la calle donde se encuentra la oficina de La Marquensita.
Asimismo, dijo haber observado sombras que aparecen durante unos segundos y desaparecen antes de poder distinguirlas con claridad.

El historiador marquense José Campollo es una referencia para conocer el pasado y las tradiciones de la ciudad, mientras que el comunicador social Carlos Franco divulga historias de misterio originarias de Candacuchex mediante su espacio Necro Leyendas.
Aunque las apariciones pertenecen al terreno de la tradición oral y no constituyen hechos sobrenaturales comprobados, la historia del Calvario conserva su poder para despertar la imaginación y el temor



