La irregularidad de las lluvias y el aumento de los costos agrícolas presionan la producción y el acceso a alimentos de los hogares rurales del Corredor Seco, según un diagnóstico de World Vision.
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La irregularidad de las lluvias, el aumento en los costos de los insumos agrícolas y el encarecimiento de los alimentos generan una presión adicional sobre los hogares rurales agrícolas estudiados en territorios del Corredor Seco de Guatemala, El Salvador y Honduras, según el Diagnóstico Regional de World Vision.
Erick Calderón, coordinador de la elaboración y procesamiento de datos del estudio, explicó que estos factores se están combinando y reducen la capacidad de las familias para producir sus propios alimentos y, cuando la cosecha resulta insuficiente, deben adquirirlos en el mercado.
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El estudio fue realizado en junio de 2026 por medio de encuestas a 698 hogares rurales agrícolas y siete grupos focales a nivel regional donde el 85.2% reportó alguna anomalía en las lluvias, mientras que en Guatemala la cifra alcanzó el 97.8%
En la región, el 68.7% de los hogares encuestados reportó alguna alteración en la siembra respecto de un ciclo normal. En Guatemala, el retraso en la siembra fue la principal alteración reportada, con 59.2% de los hogares.
Fertilizantes más caros
En Guatemala, el 93.8% de los hogares indicó que el fertilizante se volvió más caro o difícil de obtener, mientras que el 61.8% redujo o eliminó al menos uno de los insumos agrícolas.
Según el informe, el precio de la urea en La Terminal pasó de Q305 a Q471 por quintal entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, un aumento de 54.4%.

Asimismo, la menor producción también amenaza la disponibilidad de alimentos donde a nivel regional, el 60.9% de los hogares presenta déficit de cobertura alimentaria, mientras que el 72.6% de los hogares con respuesta válida anticipa que tendrá que comprar más alimentos de lo habitual.
De estos hogares, el 58.3% tiene capacidad limitada o nula para adquirir lo que necesita.
En Guatemala, el déficit de cobertura alimentaria alcanza 56.6%. Además, 49.1% de los hogares que anticipan que necesitarán comprar alimentos no cuenta con capacidad suficiente para adquirirlos, de acuerdo con la tabla comparativa del informe.

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Adaptación y resiliencia
Luis Corzo, director de iniciativas climáticas de World Vision, destacó la importancia de buscar alternativas agrícolas con enfoque ambiental que permitan a las comunidades adaptarse a las condiciones climáticas.
En esa línea, el diagnóstico plantea medidas como la agricultura climáticamente inteligente, es decir, cambiar algunas prácticas agrícolas para que los productores puedan seguir cultivando pese a condiciones como sequías, lluvias irregulares o temperaturas más altas.
También plantea el uso de variedades adaptadas, conservación de suelos y agua, recolección de lluvia y gestión de cuencas.

Alimentación infantil
En Guatemala, 15.8% de los hogares presentó señales combinadas de deterioro en la alimentación de niñas y niños. Además, 9.6% reportó reducción de porciones y otro 9.6% cambios en la dieta.
El diagnóstico advierte que la presión alimentaria podría aumentar entre octubre de 2026 y enero de 2027, cuando se agoten las reservas de la primera temporada antes del inicio de la cosecha de segunda o postrera. Según los expositores, a nivel regional, ese período es identificado como el de mayor presión alimentaria.
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Propuesta integral
World Vision plantea que la respuesta a la situación del Corredor Seco debe ser integral y anticipada, porque una sola medida no resuelve los efectos de la combinación de sequía, menor producción y aumento de precios.
Además, propone combinar asistencia alimentaria con apoyo a la producción, mejorar la cobertura de programas sociales y establecer sistemas de alerta temprana que permitan actuar antes de que se agoten las reservas de alimentos y aumente la vulnerabilidad de los hogares.

A mediano y largo plazo, el diagnóstico recomienda fortalecer la agricultura climáticamente inteligente, mediante variedades adaptadas y conservación de suelo y agua; mejorar la gestión de cuencas y la conservación del agua de lluvia; facilitar crédito y ahorro para pequeños productores; y crear mecanismos de protección social y financiamiento anticipatorio que se activen ante señales de riesgo.
También plantea coordinar estas acciones con los gobiernos y organismos regionales para incorporar la vulnerabilidad del Corredor Seco en las políticas de seguridad alimentaria.



