Descubre la historia de Valeriano Pacay Pop, destacado fondista de Cobán y orgullo de Alta Verapaz. Conoce sus triunfos en el atletismo y su admirable labor alfabetizando a adultos en su comunidad.
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Un atleta que corre no solo por la victoria, sino también por dejar huella en quienes lo rodean: ese es el caso de Valeriano Pacay Pop, un fondista cuya historia está marcada por la disciplina, el sacrificio y el compromiso con su comunidad.
Sus triunfos en las pistas y su vocación de servicio lo han convertido en un ejemplo de perseverancia e inspiración para las nuevas generaciones.
Originario de la aldea San Pablo Xucaneb, Cobán, Alta Verapaz, Valeriano Pacay Pop es uno de los fondistas que figura como protagonista en cada competencia en la que participa.

Se ha ganado un lugar entre los mejores corredores del país gracias a una carrera construida con disciplina, perseverancia y sacrificio.
Su talento comenzó a destacar en 2014, cuando finalizó entre los mejores atletas guatemaltecos en la Media Maratón de Cobán, una de las competencias más emblemáticas del calendario nacional.
Seis años después alcanzó uno de los mayores logros de su carrera al conquistar la 40 edición de la Clásica ACD, organizada por la Asociación de Cronistas Deportivos de Guatemala.

Lejos de alejarse de las competencias, Pacay sigue siendo protagonista. Obtuvo el segundo lugar en la tradicional Carrera de San Silvestre y el tercer puesto en la exigente Carrera 10K de San Pedro Carchá, manteniéndose entre la élite regional.
Es hermano del destacado fondista Mario Pacay, quien representa a Guatemala en competencias internacionales. Además de ser una fuente de inspiración para Valeriano, en varias etapas de su carrera también ha fungido como su entrenador.
Trasciende el deporte
En San Pablo Xucaneb dedica parte de su tiempo a alfabetizar a personas adultas que no tuvieron acceso a la educación. Para él, enseñar a leer y escribir representa otra forma de transformar vidas y contribuir al desarrollo de su comunidad.
El atleta explicó que actualmente trabaja con un grupo de 13 personas. Aunque reconoce que la labor no ha sido fácil, lleva más de tres años como alfabetizador, acompañando a quienes desean aprender a leer y escribir.

Su compromiso no ha pasado desapercibido. Gracias a su labor comunitaria ha sido homenajeado por el Comité Nacional de Alfabetización (Conalfa), en reconocimiento a su aporte a la educación de adultos.
"Estoy comprometido con ayudar a todas las personas de mi comunidad que tienen el deseo de aprender a leer y escribir. Aunque no ha sido fácil, me siento orgulloso del esfuerzo que hace cada uno y eso me motiva a seguir adelante", expresó.
Más allá de los podios y las medallas, Valeriano Pacay demuestra que las verdaderas victorias también se alcanzan al servir a los demás.




