En la Ciudad de Guatemala, hay historias de ayuda que comienzan con algo tan sencillo como detenerse a observar. Para Vera Brenner, ese gesto se convirtió desde niña en una forma de relacionarse con quienes necesitan apoyo, especialmente los animales que encuentra en las calles.
Su historia comenzó a los siete años, cuando fue diagnosticada con cáncer y perdió una de sus piernas. A esa edad tuvo que aprender nuevamente a caminar y adaptarse a una nueva realidad, un proceso que, según recuerda, fue acompañado por el apoyo de su familia.
Tres años después, a los diez años, otro encuentro marcaría su relación con los animales. Era enero y las bajas temperaturas, más el viento habían dejado a un tacuazín bebé sin refugio. Vera le pidió permiso a su mamá para poder conservar al pequeño animal desprotegido, en lo que recuperaba fuerzas.
Juntas adecuaron un espacio para él y Vera se encargó de alimentarlo. Con el paso de los días, el pequeño tacuazín comenzó a crecer y también sus dientes, algo que incluso llegó a provocarle cierto temor. Pero el miedo no fue suficiente para detener sus ganas de ayudar.
Sin saberlo, aquella niña estaba descubriendo una convicción que la acompañaría durante toda su vida: todas las vidas importan.
Actualmente, Vera se describe como una persona emprendedora y amante de los animales. Cuando encuentra uno en situación de calle, procura detenerse y observar qué puede hacer.
Ella reconoce que no puede ayudar a todos los animales que existen, pero considera que sí puede hacer una diferencia en aquellos que se cruzan en su camino.
Para Vera, esa ayuda no siempre significa llevar un animal a casa. También puede comenzar con alimentarlo, buscar apoyo, compartir un caso de rescate o contribuir a que encuentre un hogar.

Un hogar lleno de historias
El vínculo de Vera con los animales también forma parte de su vida cotidiana. Actualmente comparte su hogar con ocho mascotas, todas adoptadas.
Cada una llegó de una manera diferente y terminó convirtiéndose en parte de su familia. Para Vera, convivir con ellas también significa conocer sus distintas personalidades e historias.
Aunque reconoce que tener ocho mascotas puede convertir la casa en un pequeño caos, asegura que cada una ocupa un lugar dentro de su hogar.
Para ella, adoptar significa ofrecer una segunda oportunidad a un animal que ha pasado por una situación de abandono y permitirle formar parte de una familia.

Ayudar también es parte de CD Guate
La adopción es una de las formas de ayudar, pero no es la única. Quienes no pueden incorporar una mascota a su hogar también pueden contribuir de otras maneras: alimentar a un animal en situación de calle, esterilizar, compartir información sobre un rescate o buscar ayuda cuando un animal lo necesita.
La historia de Vera parte de una experiencia personal, pero también habla de una decisión cotidiana: ver a quien necesita ayuda y elegir no ser indiferente.
En la Ciudad de Guatemala, acciones como esta forman parte de las historias que se construyen todos los días entre personas, vecinos y comunidades. Porque ayudar también es una manera de hacer ciudad.




