El incremento de la tasa de interés en Estados Unidos busca frenar la inflación en ese país, pero analistas y autoridades económicas discrepan sobre el impacto que la medida tendrá en el crédito, el gasto y las finanzas públicas guatemaltecas.
OTRAS NOTICIAS: Trump podría prohibir la exportación de diésel estadounidense
El incremento en la tasa de interés de referencia anunciado por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que situó el indicador en el rango de 3.75% a 4.00%, ha abierto el debate sobre las repercusiones que esta decisión tendrá en la economía de Guatemala.
La medida adoptada en Washington busca frenar una inflación persistente en el mercado estadounidense, pero su transmisión hacia el sistema financiero guatemalteco genera posturas encontradas entre las autoridades del Banco de Guatemala (Banguat) y los analistas económicos.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, justificó el ajuste al señalar que "la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo", lo que obligó a una acción orientada a contener el costo de la vida.
Esta decisión en el exterior ocurre en un contexto global marcado por presiones en los precios del petróleo derivado de los conflictos en Medio Oriente, lo que mantiene alerta a los mercados internacionales ante el encarecimiento de los fletes e insumos.
Divergencia en el impacto local
Desde la perspectiva del Banco de Guatemala, el ajuste de 25 puntos básicos dispuesto por el banco central estadounidense no representa una amenaza inmediata para la estabilidad monetaria ni para el tipo de cambio del quetzal.
Las autoridades monetarias locales sostienen que la coyuntura del país es distinta a la norteamericana, debido a que la inflación interna se mantiene dentro del rango meta fijado por la institución.
"Este cambio en la política monetaria de la Fed implica que en su objetivo dual de inflación y pleno empleo está más preocupada por la inflación porque esta sigue sobre la meta del 2%, mientras que el caso de Guatemala es distinto, dado que el nivel actual de inflación está en la meta al ubicarse en 3.37%", declaró Álvaro González Ricci, presidente del Banguat.
En un marco de cautela frente a los flujos de divisas, las autoridades de la banca central descartan que la brecha de rendimiento financiero provoque un éxodo de fondos hacia plazas extranjeras, confiando en las herramientas institucionales de regulación del mercado cambiario.
En esa misma línea, algunos centros de investigación coinciden en que el diferencial de tasas no generará una salida intempestiva de capitales hacia los mercados internacionales.
La lectura apunta a que los flujos financieros hacia economías en desarrollo responden a variables más amplias que un ajuste moderado en los tipos de interés.
"El aumento es relativamente bajo y el mecanismo de comunicación entre las tasas norteamericanas y nacionales, aunque inmediato, depende de otros componentes de mayor magnitud como el riesgo país", afirmó Hugo Maúl, investigador asociado del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).
Riesgos sobre crédito y bonos
A pesar del mensaje de tranquilidad emitido por el Banguat, otros consultores económicos advierten que el costo del endeudamiento externo sí experimentará un incremento que podría trasladarse gradualmente a la banca local y a los usuarios del crédito.
Aunque la decisión inicial de la Fed representa un movimiento moderado, la eventualidad latente es la persistencia de las presiones inflacionarias impulsadas por las tensiones bélicas globales y el desabastecimiento de combustibles.
"En caso el alza de precios continúe en los próximos meses, no se pueden descartar nuevos aumentos de las tasas de interés, y eso sí tendrá efectos directos en el costo del financiamiento en los mercados internacionales para los gobiernos y para las empresas", explicó Erick Coyoy, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).
Por su parte, otros analistas señalaron que cualquier modificación en el piso libre de riesgo internacional altera la estructura general de las tasas financieras.
Bajo esa premisa, los bonos del Tesoro emitidos por el Gobierno de Guatemala y los préstamos bancarios de largo plazo para inversión y consumo podrían volverse más costosos.
"La tasa de interés de los bonos del Tesoro es el piso libre de riesgo y sobre él se monta toda la estructura de tasas de interés, por lo que se espera un alza que afectará el costo de los deudores y desmotivará la inversión en un entorno incierto", indicó Fredy Gómez, director de la firma Cardinal.
Adicionalmente, se cuestiona el margen de maniobra de la política fiscal para contratar deuda en el exterior bajo condiciones financieras más exigentes.
"Si el Gobierno ajusta esa voracidad de endeudarse, los costos serían mínimos, pero si sigue endeudándose como ahora, los costos se van a traducir en una tasa todavía mayor", consideró Miguel Gutiérrez, analista macroeconómico.
Efecto indirecto en remesas
El canal de transmisión real más crítico para la economía guatemalteca se centra en el comportamiento del consumo de los hogares en Estados Unidos y la situación laboral de la comunidad migrante.
Un eventual enfriamiento de la actividad productiva norteamericana impulsado por el endurecimiento crediticio podría limitar la generación de ingresos de los trabajadores guatemaltecos radicados en ese país.
"Si hay una baja en el crecimiento de Estados Unidos y le pega al mercado de guatemaltecos migrantes que trabajan en Estados Unidos, pues ahí sí habría un efecto en remesas más allá de lo que pensábamos, además de impactar la dinámica de exportaciones si hay una desaceleración de la actividad económica", advirtió Gómez.
A pesar de estos factores de riesgo externo, el Banco Central reitera que los fundamentos macroeconómicos del país poseen la solidez necesaria para absorber las turbulencias financieras internacionales sin sacrificar el dinamismo productivo local.
"Las expectativas de crecimiento económico para finales de 2026 se mantienen en 4.3%, y el monitoreo de la liquidez en la economía se realiza mediante el programa monetario para analizar los niveles del sistema bancario y del resto de la economía", puntualizó González Ricci.



