Ricardo Arjona y Antigua Guatemala: descubre su biografía, sus inicios en Jocotenango y el histórico concierto en las ruinas del Convento Capuchinas.
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Antes de llenar estadios en América Latina y acumular millones de discos vendidos, la vida de Édgar Ricardo Arjona Morales estuvo marcada por la neblina, los conventos en ruinas y el misticismo que lo rodearon durante su niñez.
El relato del Arjona antigüeño comienza en Jocotenango, municipio cercano a La Antigua Guatemala, donde nació el 19 de enero de 1964.

Allí, en una pequeña vivienda de la colonia Las Victorias, transcurrieron sus primeros tres años de vida. Su padre, Ricardo Arjona Moscoso, y su madre, Nohemí "Mimi" Morales, ejercían como maestros.
Esa primera casa, que recientemente el cantautor visitó descubriendo que hoy funciona como una panadería local, fue el epicentro de una infancia humilde.

Poco después, la familia se trasladó a otra propiedad en la propia Antigua, una estructura histórica con patios interiores que el tiempo transformó en un hotel, pero cuyas paredes resonaron con los primeros juegos del futuro músico.
Si bien se instaló tiempo después en la capital, donde Arjona pasó su adolescencia, estudió Comunicación en la Universidad de San Carlos de Guatemala, destacó en el baloncesto y trabajó como maestro de escuela, el cordón umbilical con la Ciudad Colonial jamás se cortó.

Antigua Guatemala permaneció como el refugio de sus dudas líricas, el espacio al que regresaba para componer en total anonimato luego de que su primer álbum editado con la empresa Discos de Centroamérica pasara casi inadvertido en 1986.
Sus caminatas solitarias bajo el arco de Santa Catalina o en el parque central alimentaron esa ironía urbana y esa agudeza poética que germinaron en Buenos Aires, rindieron frutos en la Ciudad de México y cristalizaron en éxitos continentales.
Tiempo al tiempo
El reencuentro definitivo con sus raíces se consolidó en la madurez de su carrera. En abril de 2021, buscando saldar una deuda histórica con su tierra natal, Arjona paralizó al mundo musical con Hecho a la Antigua.

Este concierto transmitido por plataformas digitales, celebrado en las ruinas de Capuchinas, se iluminó exclusivamente con más de cinco mil velas artesanales y contó con 30 músicos en escena.
No hubo luces artificiales; el artista quería que la Ciudad Colonial hablara por sí misma. El recital rompió marcas globales de audiencia y demostró que el lenguaje del cantautor está profundamente impregnado de la atmósfera que rodeó su infancia.

Arjona ha vuelto a recorrer estas calles con frecuencia para los ensayos de su residencia Lo que el Seco no dijo en el histórico Palacio de los Capitanes Generales, compartiendo con los vecinos de siempre.
Así se demuestra que los años antigüeños de Ricardo Arjona no se limitan a un dato biográfico más, al constituir la columna vertebral de su identidad.
Como escribió otro ilustre antigüeño, el poeta Luis Cardoza y Aragón: "Partí por la puerta de atrás y torné por la puerta señorial; le di la vuelta al mundo y a mí mismo".



