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Entrevista Podcast “En esencia, el guatemalteco es altamente emprendedor"

  • Por Byron Dardón
15 de julio de 2026, 06:00
David Casasola, director del GEM, explica que los guatemaltecos son altamente emprendedores. (Foto: Soy502)

David Casasola, director del GEM, explica que los guatemaltecos son altamente emprendedores. (Foto: Soy502)

En la última edición de Economía Hoy, David Casasola, quien dirige el área de Investigación del proyecto GEM en la Universidad Francisco Marroquín, compartió los puntos más relevantes del Monitor Global de Emprendimiento 2025-2026.

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El informe destaca que hay 3.9 millones de guatemaltecos metidos en actividades productivas, lo que coloca al país entre los más emprendedores del mundo. De acuerdo con el economista, los emprendedores nacionales aún enfrentan retos como la falta de financiamiento, un mercado limitado y problemas de seguridad, entre otros.

A continuación, un extracto de la entrevista.

¿Qué significa ser emprendedor bajo la metodología del GEM y en qué rangos de edad se concentra hoy esta actividad en el país?

El tema del emprendimiento es un tema muy especial, porque todos tenemos un espíritu emprendedor. Algunos se quedan en soñador, pero en esencia el ser humano, y el guatemalteco en particular, es altamente emprendedor.

El término emprendedor es algo nuevo, pero en realidad, esto se remonta hasta antes de la colonia. Los mercados de los mayas, de los aztecas, son famosos porque el comercio de alguna manera fue la base de esas civilizaciones y detrás de la actividad comercial está una chispa emprendedora, por así decirlo, y esto es histórico.

Entonces, no inventamos el agua azucarada, simplemente le hemos puesto un marco de referencia. Nuestra metodología busca medirlo de forma empírica y comparable a nivel internacional. Para el Monitor Global de Emprendimiento (GEM), un emprendedor es una persona de entre 18 y 64 años que genera ingresos mediante un negocio propio y participa activamente en su administración.

Lo anterior implica dos condiciones innegociables: ser propietario para asumir tanto pérdidas como ganancias, y tener un rol en la gestión directa de las decisiones. Por ello, dejamos fuera de esta categoría a los inversionistas que solo aportan capital o a los asalariados que gestionan empresas, pero reciben un sueldo fijo sin importar los resultados.

Algo interesante en Guatemala es que es un país de jóvenes. Entre las personas de entre 18 a 24 años aproximadamente tres de cada diez son emprendedores, la mayor proporción la encontramos en el grupo de 45 a 54 años, donde la cifra se eleva a cuatro de cada diez. Esto nos confirma que, en nuestra realidad nacional, el emprendimiento se ha consolidado como una alternativa de ingresos importante para las personas mayores de 45 años que buscan estabilidad económica.

¿Cuántas personas están emprendiendo actualmente en Guatemala?

Nosotros tomamos muestras representativas a nivel nacional de la población adulta, vamos a hogares, como lo hace INE con sus encuestas, y a partir del proceso de selección procuramos tener una población adulta representada, y de esa cuenta lo que determinamos es que en Guatemala tenemos dos grandes métricas.

Primero, los emprendimientos en fase temprana con menos de 42 meses de vida, donde participan 2.7 millones de guatemaltecos (25% de la población adulta). Segundo, los negocios establecidos con más de 42 meses de operación, que suman 1.2 millones de personas (11% de la población).

En total, estamos hablando de 3.9 millones de guatemaltecos adultos que participan activamente en actividades emprendedoras. Estas cifras son extraordinarias en el contexto internacional: de los 48 países que participaron en la edición 2025, Guatemala ocupa la sexta posición mundial en emprendimientos de etapa temprana y la octava posición en negocios establecidos.

Tradicionalmente se hablaba de emprender por necesidad o por oportunidad. ¿Qué encontraron en este nuevo informe?

Hemos visto una evolución en este paradigma. Ahora ya no sólo es una dicotomía de oportunidad y necesidad donde uno fuerza de alguna forma al entrevistado a poder escoger qué es lo que más predomina, sino lo que ahora hacemos son preguntas para medir el grado de motivación. Entonces, básicamente tenemos cuatro grandes motivaciones que le pedimos a los emprendedores que califiquen.

Una, que es bastante común, es emprender porque no hay oportunidades de empleo. Dos, es crear riqueza. Emprendo porque veo una oportunidad de crear riqueza. Tres, emprendo porque quiero hacer una diferencia en el mundo, que es como una motivación de trascendencia. Y cuatro, yo emprendo porque continúo con una tradición familiar.

Históricamente se separaban ambas motivaciones, pero en la práctica guatemalteca suelen mezclarse: alguien puede empezar por la urgencia de generar ingresos y, simultáneamente, haber identificado una oportunidad real en el mercado.

A menudo se piensa que en países desarrollados como Estados Unidos solo existen grandes corporaciones, pero las Mipymes representan más de la mitad de su parque empresarial. La diferencia radical radica en el entorno. Una Mipyme en el extranjero puede escalar y exportar con relativa facilidad; en cambio, en Guatemala, el entorno no facilita que una pequeña empresa asuma los costos regulatorios o los retrasos logísticos en puertos y aduanas, lo que limita su crecimiento y la confina a mercados locales muy pequeños.

¿Con cuánto capital inician los emprendedores y de dónde provienen esos fondos?

En Guatemala la mayoría de los emprendedores son de una baja escala. En promedio los negocios arrancan con una inversión de 37,600 quetzales y alrededor del 50% arranca con una inversión de 10,000 quetzales. Lo más preocupante es que el 70% de los emprendedores financia su inversión totalmente con recursos propios, lo que refleja una desconexión o falta de acceso al sistema financiero formal para quienes inician un proyecto productivo.

En cuanto a los sectores, siete de cada diez negocios se concentran en el consumo, como la venta de alimentos, ropa y calzado. La segunda categoría es la transformación, que representa el 20% de los emprendimientos, abarcando panaderías, carpinterías o sastrerías. La mayoría de estos negocios atienden mercados muy próximos, como su propia aldea o municipio, y corren el riesgo de ser "víctimas de su propio éxito", ya que, al ser modelos de baja complejidad técnica, son replicados rápidamente por la competencia local.

¿Qué datos hay en cuanto a la generación de empleo?

Los datos muestran que entre el 54% y 55% de los emprendimientos son fuentes de autoempleo, es decir, no crean puestos de trabajo adicionales. No obstante, un 41% genera entre uno y cinco empleos, y es aquí donde la familia juega un rol estratégico. Muchas veces estos puestos son ocupados por parientes para diversificar los ingresos del hogar y distribuir riesgos; los miembros de la familia adquieren experiencia y luego crean negocios complementarios. Si promediamos todo el ecosistema, cada emprendimiento en Guatemala genera alrededor de dos puestos de trabajo.

¿Cómo afecta la inseguridad al emprendedor frente al resto de la ciudadanía y qué otros hallazgos finales destacaría?

La inseguridad es, quizás, el obstáculo más severo. Desde 2017 hemos medido que los emprendedores son víctimas del crimen con mayor frecuencia que el ciudadano promedio: en 2025, el 25% de los emprendedores reportó haber sido víctima de un delito, frente al 15% de quienes no emprenden. El impacto es devastador porque el costo económico promedio de estos incidentes es de Q17,000. Si recordamos que la mitad de los negocios inicia con Q10,000, un solo robo o extorsión puede aniquilar por completo el patrimonio y la continuidad de la empresa.
Mientras que el 40% de los hombres participa en actividades emprendedoras, en las mujeres la cifra es del 30%.

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