Principales Indicadores Económicos

Economía HOY Podcast: Olav Dirkmaart analiza el crecimiento de Guatemala en 2026

  • Por Byron Dardón
12 de agosto de 2026, 03:00
El analista económico Olav Dirkmaart, analizó qué le depara a la economía de Guatemala para los próximos meses. Anticipa que habrá un crecimiento, pero menor de lo esperado. (Foto: Soy502)

El analista económico Olav Dirkmaart, analizó qué le depara a la economía de Guatemala para los próximos meses. Anticipa que habrá un crecimiento, pero menor de lo esperado. (Foto: Soy502)

"¿Vamos a crecer entre 3% y 4%? Sí, pero creo que será un poquito menos que el año pasado", analiza Olav Dirkmaat, director de UFM Market Trends.

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Olav Dirkmaat, director de UFM Market Trends, quien estuvo en el último episodio de Economía HOY, dijo que la economía nacional mantendrá una dinámica favorable durante el segundo semestre, apoyada por sectores como la construcción, la actividad automotriz, los servicios, el comercio y el retail, además de nuevas oportunidades derivadas de la relación comercial con Estados Unidos.

Agregó que hay riesgos porque las remesas podrían bajar, las tasas de interés están subiendo y si Estados Unidos entra en crisis, esto afectará al país. Por si fuera poco, el gobierno sigue acumulando deuda, mientras que el mercado laboral no logra crear suficientes empleos. A continuación, un extracto de la entrevista.

¿Cómo describiría el panorama de la economía guatemalteca para este segundo semestre?

Es un panorama un poco complicado, pero también hay noticias positivas. Tenemos el acuerdo comercial con Estados Unidos, que creo que va a dar fruto en ciertos sectores. Podemos, por ejemplo, resaltar el aguacate. Por primera vez en la historia puede entrar aguacate guatemalteco al mercado estadounidense. Algunos sectores van a estar bien posicionados en este segundo semestre e incluso más allá.

Hay sectores que siguen creciendo simplemente por la fuerza que ya traen, como el sector de comercialización de vehículos, la construcción, los servicios, el comercio y el retail. Pero la duda es cuándo más podrán hacerlo, parece que estamos llegando a un punto de inflexión.

¿Y qué impulsa la economía en este semestre?

La remesa, evidentemente, aunque podría no crecer tanto como en los años pasados, sigue siendo alta; es un flujo enorme. En ese sentido, puede decepcionar un poco el crecimiento económico, pero no vamos de un crecimiento de 3% o 4% a uno negativo, por ejemplo.

También hay oportunidades comerciales vinculadas al tema con Estados Unidos. Ciertos mercados podrían abrirse y favorecer a algunos sectores productivos. Otros pueden crecer por inercia y por las remesas, como el turismo interno. En realidad, no hay mucho más, pero estos sectores pueden mantener una buena dinámica.

¿Debemos seguir considerando las remesas como un motor permanente del crecimiento?

Hay que tener cuidado con esa afirmación. Las remesas no van a subir para siempre a tasas de 10% o 15% al año. La primera evidencia la tuvimos hace uno o dos meses, cuando la remesa mensual fue menor que en el mismo mes del año pasado.

Las remesas dependen de cuántos guatemaltecos se están yendo a Estados Unidos, cuántos retornan voluntariamente o por la fuerza, de la condición económica de ese país y de las motivaciones que tienen los migrantes para mandar más o menos dinero a casa.

Por eso no podemos tomar las remesas por sentado. Aunque siguen siendo un flujo enorme, hay que tener cuidado con la idea de que siempre van a estar subiendo y respaldando el crecimiento económico.

¿Existe un riesgo por el endeudamiento del país?

Sí. El déficit fiscal es enorme y creo que no lo estamos hablando lo suficiente. El déficit fiscal proyectado el año pasado ya era de 3.2% sobre el tamaño de la economía. Según el presupuesto, de cada cuatro quetzales que iba a gastar el Gobierno, un quetzal iba a ser deuda.

La pregunta es cómo será la ejecución, especialmente con la mira en el ciclo electoral, porque se vuelve todavía más importante que se ejecute gasto. Además, si la remesa decepciona un poco, es muy posible que la recaudación de impuestos también decepcione.

Entonces podemos estar en una situación donde el crecimiento económico esté siendo impulsado por el endeudamiento. Es relativamente fácil hacer crecer el PIB si se tiene capacidad de endeudar la economía. Estamos trayendo gasto y consumo del futuro al presente, pero eso no es sostenible en el largo plazo.

¿Qué riesgos externos podrían afectar a Guatemala?

Claramente, una posible crisis económica en Estados Unidos. Se ha hablado muchas veces de esto y creo que hay señales de que podría pasar. La curva de rendimiento, que tiene mucho que ver con las tasas de interés, está demostrando que podría haber una crisis.

No es una bola de cristal que nos diga cuándo ocurrirá, pero a finales de este año, el siguiente o incluso en 2028 podríamos tener una crisis que afectaría mucho a Guatemala. Además, este tipo de crisis suele afectar al país con cierto atraso. Lo vimos en 2008.

Otro tema es el aumento de las tasas de interés. En Guatemala vemos un leve incremento en las tasas sobre el crédito en dólares y en quetzales, y eso también podría volver más lento el crecimiento económico.

¿Qué efecto pueden tener las decisiones de Estados Unidos sobre Guatemala?

Tienen un efecto enorme. Primero está el tema de los aranceles. En lo personal, creo que el arancel causa daños económicos, pero también hay que considerar las barreras no arancelarias que tienen otros países, incluyendo Guatemala, contra vendedores estadounidenses.

Eso puede traer un beneficio inesperado. Hay muchos productos que salen más caros en Guatemala que en Estados Unidos y, si bajan esas barreras, podrían bajar también algunos precios en Guatemala, porque sería más fácil que ingresaran productos estadounidenses, especialmente de consumo.

Por otro lado, está el tema de las remesas. Si Estados Unidos quisiera imponer mayores tasas impositivas sobre ellas, podrían bajar bastante las remesas hacia Guatemala. No se puede subestimar el efecto externo.

¿Qué podemos esperar de los precios de los productos y servicios?

La inflación era baja en varios departamentos del país, pero no en el departamento de Guatemala ni en el área metropolitana. Incluso creo que la inflación subestima un poco la inflación verdadera. Según los datos del INE, estaba en torno de 3% o 4% en el área metropolitana.

Creo que vamos a tener una mayor presión inflacionaria, algo que ya podría haber ocurrido en parte en Escuintla, Izabal y otras partes del país.

¿Cómo puede afectar este panorama al empleo?

Hay que ser realistas. He sido bastante pesimista sobre el mercado laboral en los últimos 18 meses y creo que esa situación va a persistir en el siguiente semestre.

El presidente decidió subir el salario mínimo casi 18% de forma acumulada en dos años. Aunque a mucha gente le suena fantástico porque cree que va a ganar más dinero, en realidad puede perjudicar a trabajadores muy vulnerables.

Además, tenemos un número de retornados que no hay que subestimar. En este año, el número de retornados por semana o por mes es cuatro o cinco veces mayor de lo que era. Y entran muchos menos guatemaltecos hoy a Estados Unidos que antes.

El resultado puede ser mayor informalidad y mayor trabajo en ese sector. También puede aumentar la presión sobre los salarios de personas que trabajan en servicios simples, que podrían no subir o incluso bajar un poco.

¿Qué sectores productivos podrían crecer más durante el segundo semestre?

Los mismos sectores que crecieron al inicio del año. Primero, lo automotriz. Segundo, la construcción, donde está aumentando bastante el precio.

Esos sectores seguirán expandiéndose mientras se terminan los proyectos ya iniciados. También tenemos algunos sectores nuevos que podrían crecer vinculados al comercio con Estados Unidos y a ciertos mercados que podrían abrirse.

Por lo demás, veremos servicios, comercio y retail, que estarán bastante bien. Pero la pregunta es hasta cuándo podrán seguir expandiéndose como lo han hecho durante los últimos 10 años. Estamos llegando a un punto de inflexión.

¿Qué papel pueden jugar las tasas de interés sobre el consumo?

Las tasas, me parece que están subiendo. La buena noticia, aunque suene triste y cruel, es que ya eran muy altas. Entonces, subirlas es un daño más, pero somos bastante resilientes como país en ese sentido.
Tenemos un sector de consumo muy importante, en gran parte financiado por crédito bancario. Entre 35% y 50% del crédito total bancario se destina al consumo. Entonces, en la medida en que suban las tasas, puede bajar todo aquel consumo.

Esto incluso puede afectar la venta de automóviles. Sin embargo, creo que sería un tema más relevante para el año entrante que para este mismo semestre; los resultados se estarían viendo el próximo año.

¿Cuál sería su conclusión sobre las perspectivas para el segundo semestre?

Mucho crecimiento y una inercia de los mismos sectores que crecieron durante el primer semestre, pero con una gran advertencia: las remesas no van a subir para siempre a 10% o 15% al año.

Tenemos oportunidades comerciales, pero también un panorama internacional complicado. Los impuestos sobre las remesas en Estados Unidos, el ciclo económico, una posible crisis y el aumento de las tasas de interés en el mercado guatemalteco son factores de riesgo.

¿Vamos a crecer entre 3% y 4%? Sí. Creo que será un poquito menos que el año pasado. El año pasado fue un muy buen año en el crecimiento del PIB y este año será un poco menor, pero no de tal forma que la gente en la calle realmente sienta la diferencia.

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