El sector exportador invierte, innova y cumple estándares internacionales, pero también requiere carreteras, puertos, energía y trámites que les permitan competir.
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La reciente apertura del mercado de los Estados Unidos para los crisantemos guatemaltecos deja una lección. Detrás de una oportunidad comercial hay trabajo técnico, gestión institucional y coordinación entre actores que comparten un objetivo. Este avance demuestra que, cuando los esfuerzos públicos y privados convergen, es posible remover barreras y ampliar las posibilidades de crecimiento para Guatemala.
La decisión anunciada por el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos para desregularizar la Roya Blanca del Crisantemo (CWR) abre oportunidades para flores cortadas y material vegetal para plantar, con el cumplimiento de los requisitos correspondientes. Al seguimiento de esta importante decisión contribuyeron las gestiones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, el acompañamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante la Consejería Comercial en Washington, y el trabajo de AGEXPORT con aliados del sector privado estadounidense.
Esta nueva admisibilidad es un hito histórico para nuestro país, que había sido esperado durante años, ya que abre las puertas para entrar a un mercado que importa aproximadamente US$400 millones anuales en crisantemos, tanto en flor de corte como en material para plantar. Abrir este mercado permitirá integrar a micro, pequeños, medianos y grandes productores en cadenas de exportación, impulsando nuevas inversiones, empleo y desarrollo en las zonas productivas. Por ejemplo, para los productores de San Juan y San Pedro Sacatepéquez, Chimaltenango y comunidades cercanas que ya producen esta flor, esta apertura ofrece una posibilidad de ampliar su actividad más allá del mercado local.
Al mismo tiempo consolida oportunidades para empresas en Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, para ofrecer más opciones a sus consumidores, consolidar cadenas de valor con un país aliado, y reducir su dependencia de otros proveedores. Aprovechar estas oportunidades exige cumplir requisitos fitosanitarios, asegurar calidad y responder a las condiciones de los compradores. El potencial de impacto está en conectar esa oportunidad con capacidades productivas, negocios y empleo en las comunidades.
El logro alcanzado con los crisantemos confirma la importancia de mantener una agenda permanente de impulso y seguimiento de admisibilidades fitosanitarias que permita ampliar la participación de productos guatemaltecos en los mercados internacionales. AGEXPORT, junto con las autoridades competentes, continúa impulsando procesos para nuevas admisibilidades para plantas ornamentales, flores, frutas y vegetales, productos procesados y no procesados, con el objetivo de diversificar la oferta exportable y aprovechar las tendencias de consumo internacional.
Claro está, esta tarea es de país: necesitamos políticas estratégicas y una coordinación sostenida. Las empresas invierten, innovan y cumplen estándares, pero también requieren carreteras, puertos, energía y trámites que les permitan competir. Ante los shocks internacionales, la articulación entre instituciones del Estado y organizaciones privadas debe anticipar problemas, eliminar barreras y abrir oportunidades.
AGEXPORT busca impulsar soluciones concretas mediante ese trabajo conjunto. El caso de los crisantemos muestra un camino que debemos multiplicar: construir alianzas con objetivos claros y medir sus resultados por las oportunidades que generan para Guatemala y su inserción en las cadenas globales de alto valor. Así, la competitividad puede convertirse en desarrollo para Guatemala.



