Descubre la historia de la Feria Departamental de Quiché celebrada en honor a Santa Elena de la Cruz, una tradicional fiesta patronal llena de cultura e identidad que se festeja desde 1906.
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Hacia 1906, según los datos reunidos por el recordado periodista e historiador Arnoldo Núñez y Echeverría, tuvo lugar la primera celebración patronal de la cabecera departamental.
El escenario elegido para las actividades eran los campos situados en las afueras del ya desaparecido Templo a Minerva, el cual se alzaba en el lugar ocupado actualmente por el Instituto Tecnológico.

Dicho edificio, construido a imitación del Partenón de Atenas durante el gobierno de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920), también albergó las fiestas llamadas "Minervalias", las cuales exaltaban al mandatario como "protector de la juventud estudiosa".
"En este lugar se llevaron a cabo las primeras celebraciones municipales, realizándose conciertos de marimba y exposiciones", escribió don Arnoldo.
Poco antes de la caída de Estrada Cabrera, en 1919, surgió el núcleo de los futuros convites con los jóvenes que se vestían con la ropa al revés, se tocaban con sombreros vistosos y se autodenominaban los "Feos".

Tras haberse consolidado la tradición anual, el festejo patronal de la cabecera quichelense se instituyó de manera oficial el 20 de noviembre de 1924, fijando la celebración en los días comprendidos entre el 11 y el 21 de agosto de cada año.
Su fecha principal es el 13 de agosto, día que conmemora a Santa Elena, la madre del emperador romano Constantino el Grande y asociada con el descubrimiento de la Verdadera Cruz en Jerusalén.

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Poco a poco, el movimiento comercial y la atracción que ejerció en los municipios vecinos incrementó el número de visitantes, lo que contribuyó con la economía de la región.
De ahí que la celebración se elevara a la categoría de feria departamental por decreto emitido el 20 de febrero de 1936, durante la presidencia de Jorge Ubico Castañeda (1931-1944).
"Con el tiempo, las fiestas tenían lugar en los campos de la terminal de buses en la zona 4 de la cabecera", apuntó don Arnoldo.

Luego, las champas, los juegos de lotería y las ventas de dulces típicos fueron reubicadas alrededor del parque central, espacio que resultó insuficiente con el tiempo.
"En años recientes regresaron a los campos de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala, cerca de la antigua terminal", precisó el historiador.
Conciertos, desfiles, quema de juegos pirotécnicos, procesiones, danzas folclóricas y las presentaciones de los convites caracterizan la feria para las familias de la ciudad y las localidades aledañas, garantizando el esparcimiento vecinal y la obtención de ingresos económicos para los visitantes.




