Descubre la vida y trayectoria de Francisco Morales Santos, referente de la literatura guatemalteca. Conoce su historia en el grupo Nuevo Signo, sus inicios en Sacatepéquez y la presentación de su más reciente libro.
LEE TAMBIÉN: Valeriano Pacay: un corredor ejemplo de superación y servicio comunitario
Próximo a cumplir 86 años, el poeta Francisco Morales Santos acaba de participar en el Festival Internacional de Poesía de Aguacatán, celebrado en el noroccidente del país.
Asimismo, durante la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua), presentó su nuevo libro, Esplendor perenne y más poemas, publicado por la Editorial Universitaria.
Su quehacer mantiene la constancia que lo acompaña desde que en 1961 apareció su primer libro, Agua en el silencio, y se reparte entre su obra literaria, la preparación de antologías y su oficio como editor, forjado durante los 22 años que dirigió la Editorial Cultura.

Orígenes
Francisco Morales Santos nació el 4 de octubre de 1940 en el municipio de Ciudad Vieja, departamento de Sacatepéquez, en el seno de una familia de agricultores.
Su percepción del entorno y el despertar de su vocación artística comenzaron durante su infancia, influenciados por las caminatas escolares junto al río Guacalate.
Durante la secundaria entabló amistad con José Félix López, quien le llevaba un par de cursos, sin que la diferencia les impidiera compartir inquietudes literaria.

Así lo animó a conocer al poeta César Brañas, quien alternaba su residencia entre la capital y Antigua Guatemala, a quien le llevó sus primeros poemas para publicarlos en el diario El Imparcial.
Más adelante, la crítica rigurosa del poeta Francisco Méndez le permitió depurar su trabajo, mientras que la plática sostenida con el escritor René Acuña durante el trayecto entre la antigua y la nueva capital le reveló, entre otros nombres, la obra de poeta español Miguel Hernández.
"Con Miguel Hernández siempre me he identificado, porque ambos proveninos del campo y porque de niños trabajamos en el rastrojo", recordó Morales Santos al recibir su nuevo libro.

Puesta en marcha
La obra de Morales Santos cobró relevancia en 1968 al integrar el grupo literario Nuevo Signo junto a los poetas Luis Alfredo Arango, Roberto Obregón, José Luis Villatoro, Julio Fausto Aguilera, Antonio Brañas y Delia Quiñónez.
Excepto Delia Quiñónez, todos los demás autores provenían de los departamentos, fijaron su residencia en la capital, y Roberto Obregón venía de completar sus estudios en la Universidad Patrice Lumumba, de Moscú.

"De ellos aprendí a ser constante y autocrítico en el oficio de la poesía; sobre todo de las enseñanzas de Roberto Obregón, quien decía que con lo que uno escribe no debe tener un amor a primera vista", mencionó durante la Filgua.
Su paso por Nuevo Signo cimentó su tarea como difusor de la obra literaria de sus contemporáneos a través de publicaciones, antologías y contactos con el exterior.
Tiempo después, por el conjunto de su obra literaria fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura "Miguel Ángel Asturias" en 1998.



