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Un gesto de empatía que hace la diferencia en el transmetro

  • Por Content Marketing Soy502
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30 de octubre de 2026, 06:26
(Fotografía ilustrativa Soy502)

(Fotografía ilustrativa Soy502)

En medio de un transmetro lleno, entre las prisas y el cansancio de la jornada, una joven pasajera, Valescka Barrientos, decidió hacer algo sencillo: levantarse de su asiento para que una mujer embarazada, que además llevaba varias cosas en las manos, pudiera viajar más cómoda.

La mujer no tuvo que pedirlo. Valescka tomó la iniciativa, acomodó mentalmente sus pertenencias para continuar el trayecto de pie y le ofreció su lugar. La reacción de los demás pasajeros no pasó desapercibida: varias personas observaron el gesto, pues, según cuenta, no es algo que se vea con tanta frecuencia en el transporte público.

Aunque la mujer se sorprendió, agradeció la acción. Para Valescka, sin embargo, no se trataba de hacer algo extraordinario, sino de prestar atención a las necesidades de quienes la rodean.

(Fotografía cortesía: CD Guate)
(Fotografía cortesía: CD Guate)

La empatía también viaja en transmetro

Para esta pasajera, compartir el asiento es una manera de reconocer que todos atraviesan situaciones similares. Hay quienes regresan cansados del trabajo, quienes llevan horas movilizándose por la ciudad y quienes, por su edad o condición, necesitan un poco más de comodidad y seguridad durante el recorrido.

Por eso, cuando observa a una persona adulta mayor, a alguien que lleva muchas cosas o a un pasajero que parece especialmente cansado, considera la posibilidad de ceder su lugar.

"Me nace hacerlo", explica al recordar por qué toma la iniciativa sin esperar a que alguien se lo pida.

“Las personas adultas mayores y las mujeres embarazadas deberían contar con asientos asignados que les permitan viajar con mayor comodidad. ”
Valescka Barrientos

Pero más allá de los espacios destinados para ellas, su mensaje es que la solidaridad también depende de la disposición de cada pasajero para observar y actuar cuando alguien lo necesita.

Una enseñanza que viene desde casa

Detrás de este gesto hay una enseñanza familiar. La joven recuerda que su papá también suele ceder el asiento, un ejemplo que le mostró desde pequeña la importancia de estar pendiente de los demás.

En su hogar, el respeto y la ayuda a otras personas han sido valores habituales. Sus padres le han recordado que siempre existe la oportunidad de apoyar a alguien más, incluso cuando se trata de una persona desconocida.

Esa idea también se refleja en su experiencia diaria en el transporte público. Para ella, viajar en transmetro permite observar distintas realidades y comprender que, aunque cada persona lleva sus propias preocupaciones, siempre es posible actuar con consideración.

(Fotografía cortesía: CD Guate)
(Fotografía cortesía: CD Guate)

Pequeñas acciones que nacen en CD Guate

¿Vale la pena levantarse por alguien a quien probablemente no volveremos a ver? Para Valescka, la respuesta es sí. Un gesto sencillo puede cambiar el día de otra persona y hacer que un recorrido complicado sea un poco más llevadero.

En una ciudad donde el tráfico, las jornadas laborales y los desplazamientos forman parte de la rutina, prestar atención a quienes nos rodean puede transformar la manera de convivir.

La invitación es sencilla: observar, tener paciencia y actuar cuando alguien necesita ayuda. No hace falta conocer a la otra persona ni esperar algo a cambio. A veces, basta con ofrecer un asiento, dar una mano o mostrar consideración.

Porque la Ciudad de la Buena Gente se construye no solo con sus calles y sus servicios, sino también con las acciones de quienes la recorren todos los días.

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