Con inteligencia artificial y nanosatélites, el ingeniero guatemalteco Ángel Bernal impulsa soluciones tecnológicas para monitorear el planeta.
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Desde niño soñaba con llegar al espacio. Actualmente, Ángel Bernal Menéndez Cifuentes, ingeniero originario de San Marcos especializado en mecánica, electrónica y tecnología aeroespacial, desarrolla su carrera en Taiwán, donde participa en proyectos satelitales e investigaciones que buscan mejorar la operación de sistemas espaciales mediante inteligencia artificial.
Nació el 18 de octubre de 1989 en la ciudad de Guatemala, en una familia vinculada con las ciencias y la medicina. Durante su infancia padeció asma y necesitaba prolongadas sesiones de nebulización.

Su madre convirtió aquellas experiencias en un juego al explicarle que la mascarilla se parecía a los equipos utilizados por los astronautas para respirar en el espacio. Aquella imagen alimentó su imaginación y mantuvo vivo su interés por el universo.
Aunque también sentía afinidad por la literatura y la poesía, a los 18 años decidió orientar su futuro hacia la ingeniería. Obtuvo una beca para estudiar Ingeniería Mecatrónica en la Universidad del Valle de Guatemala.

En 2009 viajó a Taiwán para estudiar ingeniería mecánica en inglés y, paralelamente, aprender chino mandarín. Posteriormente consiguió autorización para cursar ingeniería electrónica en ese idioma. En 2013 se graduó de ambas especialidades.
Ese mismo año desarrolló un sistema automatizado para inhaladores medicinales, diseñado para facilitar su uso en pacientes con dificultades para coordinar la inhalación con la activación del medicamento.

El dispositivo detectaba el flujo de aire y accionaba el inhalador en el momento adecuado, propuesta que obtuvo el segundo lugar en un concurso universitario de proyectos de graduación.
Su formación continuó con una beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán, conocida como MOFA, para estudiar una maestría en ingeniería aeroespacial.
En 2016 comenzó a trabajar en un laboratorio universitario dedicado a los satélites. Ese año diseñó un sensor para medir la temperatura y la densidad de electrones del plasma durante la reentrada atmosférica del satélite RSAT.

En 2017 participó en el lanzamiento y operación de PHOENIX-TWO1 y colaboró remotamente con el proyecto Quetzal-1, el primer satélite guatemalteco.
En 2018 impartió clases en el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad del Valle de Guatemala. Sin embargo, regresó a Taiwán en 2019 para continuar un doctorado en ingeniería aeroespacial en la Universidad Nacional de Cheng Kung, ubicada en Tainan.
Uno de los mayores desafíos de su carrera ocurrió en 2022, cuando participó en el rescate del satélite IRIS-A, cuyo sistema de orientación presentaba una falla que provocaba giros cada vez más rápidos. En 2023 desarrolló una solución basada en inteligencia artificial para detectar anomalías en estos sistemas.

Tras finalizar el período de su beca doctoral, se incorporó al equipo permanente de SPACELAB y asumió la gerencia del programa Lilium, bajo cuya responsabilidad trabajaron 42 ingenieros de distintas instituciones académicas y organizaciones tecnológicas de Taiwán.
En 2024, Lilium-1 demostró la capacidad de utilizar un nanosatélite para identificar daños relacionados con los incendios forestales de California en menos de 48 horas.
En 2025, Bernal optimizó dos arquitecturas de inteligencia artificial para monitorear la salud de los sistemas satelitales y ampliar su aplicación a constelaciones completas.

Actualmente es gerente de proyectos de Lilium y gerente de operaciones satelitales de SPACELAB. Su investigación doctoral se centra en desarrollar inteligencia artificial capaz de detectar fallas en los sistemas de control de actitud, responsables de orientar los satélites y sus instrumentos. También participa en las operaciones de Lilium-2 y Lilium-3, que se encuentran saludables en órbita, y en experimentos científicos espaciales.
Su aspiración es trasladar parte de estos avances a Guatemala, mediante aplicaciones satelitales para el monitoreo ambiental, la prevención de desastres naturales y el apoyo a la agricultura y las instituciones públicas.



