Descubre la inspiradora historia de José Julián García, un destacado exponente del parataekwondo (o taekwondo adaptado) de Guatemala. Conoce sus logros, entrega, disciplina y amor por el deporte.
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Cada entrenamiento, cada sacrificio y cada meta alcanzada han sido parte del camino que José Julián García López ha recorrido para convertir sus sueños en realidad. A sus 20 años, ha construido una trayectoria marcada por la perseverancia, la disciplina y la dedicación dentro del taekwondo.
Cada vez que compite, no solo lleva la bandera de Guatemala sobre sus hombros, sino también el orgullo de sus raíces.

Su historia está ligada a San Juan Sacatepéquez, por parte de su padre, y San Raymundo, por parte de su madre, municipios que hoy celebran los logros de un joven que ha demostrado que la disciplina puede abrir camino hasta los escenarios internacionales.
Su trayectoria deportiva comenzó a los seis años practicando karate-do. Sin embargo, a los 15, encontró una nueva pasión por el taekwondo. Lo que inició como una invitación para entrenar con la Federación Nacional. Pronto se convirtió en el deporte que transformó su vida.

A lo largo de su carrera ha participado en competencias nacionales e internacionales. Entre sus logros destaca su participación en el Mundial de ParaTaekwondo en Veracruz, México, en 2023. Posteriormente, en mayo de 2026, obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato Parapanamericano celebrado en Río de Janeiro, Brasil.
Representar a Guatemala es una de sus mayores motivaciones. Para él, portar la bandera azul y blanco, significa una responsabilidad y un orgullo difíciles de describir.

Esfuerzo
Como parte de su preparación, entrena dos veces al día para fortalecer tanto su condición física como su técnica.
Además, complementa su proceso con el apoyo de profesionales en fisioterapia, nutrición y psicología deportiva. No obstante, reconoce que uno de los mayores retos ha sido sacrificar tiempo con familiares y amigos para perseguir sus metas.
Más allá de las medallas y los reconocimientos, José Julián considera que la mayor enseñanza que le ha dejado el deporte es comprender que los sueños requieren compromiso, constancia y perseverancia. Valores como la humildad, la resiliencia, el respeto y la disciplina forman parte de su vida y han sido fundamentales para su crecimiento dentro y fuera de las competencias.

Hoy, convertido en inspiración para muchos jóvenes guatemaltecos, espera ser recordado como una persona entregada a sus metas y que nunca supo rendirse.
Su historia demuestra que los sueños pueden alcanzarse cuando se trabaja con pasión, esfuerzo y la convicción de seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles.
Su mensaje para la juventud es claro: "Si tienen un sueño, trabajen por él. Todo es posible cuando existe la voluntad de esforzarse y luchar para alcanzarlo".




