Larkin Morales, motorista embestido en la zona 9 capitalina, aseguró que, aunque poco a poco ha recuperado fuerza y movilidad, aún no perdona al piloto del automóvil que le provocó la pérdida de su pierna derecha.
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A pocos días de cumplir un año de la tragedia que le costó la amputación de su pierna derecha, Larkin Daniel Morales Cuque, en una entrevista con Soy502, aseguró que, aunque poco a poco ha recuperado su fuerza y su movilidad, aún no perdona a Carlos Ovidio Acevedo Navas, piloto que lo embistió en su motocicleta el 25 de septiembre de 2025.
Sentado en una silla de ruedas, acompañado de su padre, Edgar, Larkin Morales Cuque afirmó que su vida ha cambiado bastante y que ha sido difícil todo el proceso que ha llevado después de aquel 25 de septiembre cuando fue embestido por un automovilista en zona 9 capitalina.

Comentó que, pese a que su vida ha tenido "un gran cambio", ha tratado de tener un estilo de vida lo más parecido al que tenía antes del accidente, aseveró que ha tratado de adaptarse a su nueva realidad.
Expresó que, a la par del esfuerzo físico y mental que ha representado sobreponerse a lo sucedido, lo más difícil ha sido el entender el por qué debe de adaptarse a una silla de ruedas para desenvolverse por sí mismo, pues cuando salió del hospital dependía de los demás.
Su recuperación
Con una mano apoyada en la silla de ruedas y la otra la pierna izquierda, Morales afirmó que con el pasar de los meses, con el entrenamiento y las terapias que le han practicado, ha logrado movilizarse dentro de su casa por mis propios medios.
Aseguró que, aunque su recuperación ha ido en crecimiento, aún continúa con las terapias para fortalecer el cuerpo y ser apto para el uso de una prótesis que le permitiría ser más independiente y no depender tanto de la silla de ruedas.
Recordó que, al salir del hospital, lo primero que pensó fue en llegar a su a cuarto, estar en su cama y dormir, pues los días que pasaron en el centro asistencial no pudo conciliar el sueño, pues solo dormía durante máximo dos o tres horas.
Con la mente prendida en lo que sucedió, Larkin contó que fue sometido a tres intervenciones quirúrgicas y a la aplicación de casi diez medicamentos, lo que permitió que su cuerpo cediera, pues se puso muy delgado y bajo de peso.

Esto hizo, que al llegar a casa se sintiera, como él mismo lo describe un "poco alegre", no tanto porque volvería a ver a su familia, sino porque lo que desea, en ese momento, era descansar porque la falta de sueño, el desgaste físico y emocional ya le estaba pasando factura.
"Mis familiares ya estaban acá, pero no les puse mucha atención, sólo me enfoqué a tratar de dormir. Incluso así, tampoco conciliaba el sueño", apuntó.
Recuerda que fue un proceso largo tratar de volver a recuperar sus horas de sueño. Cree que aún ésta en ello. "Aún no me he recuperado. Todavía estoy en eso. No es que de la noche para mañana ni en meses. Hay quienes duran años en tratar de recuperarse. Pero considero que voy bastante bien".
Con ello, dijo que, a pesar de pasar 11 meses de aquel accidente se ha recuperado bastante rápido, pues comentó que a los 4 meses ya le estaban quitando el yeso de un pie, pues señaló la pierna izquierda también estaba fracturada.
Indicó que en ese tiempo empezó a movilizarse, por lo que "para hoy ya puedo hacer prácticamente todo, aseo mi cuarto, voy vengo de un lago a otro en la silla de ruedas. Ya recuperé mi fuerza, mi movilidad. Lo que sí me falta es caminar".
Las audiencias y la prótesis
En cuanto al proceso penal, Larkin señaló que por ciertas razones no podía acudir a las audiencias, pues no se encontraba en condiciones para comparecer, ante lo que agradece a sus padres porque han sido ellos los que se han encargado de este tema.
Aseguró que se ha concentrado en prepararse para más adelante, para enfrentar el futuro, en "poder salir de esta" y conseguir una prótesis que le permita valerse por sí mismo.
No me encontraba en condiciones de ir a la audiencia. Entonces, una buena comunicación. Ellos se encargan de casi todo, entonces yo solo me encargo de prepararme para más adelante, más en el futuro, en poder salir de ésta y poder conseguir una prótesis y ya valerme por mí totalmente.
"Lo que hacemos es que nos estamos dividiendo. Ellos se encargan de la parte del proceso, yo me encargo de parte de mi vida, recuperarme tanto físico como mentalmente para poder seguir adelante".
Sin embargo, dijo que la justicia en el país es bastante difícil, pues funciona "media vez tengas el poder y el dinero te favorece. Pero si no lo tenés, es muy difícil que se haga justicia. Eso es lo que se ve ahorita", aseguró.
Con esto Larkin criticó el beneficio de arresto domiciliario otorgado a Carlos Acevedo, y al sistema de justicia, sobre todo porque a su criterio "es injusto, porque el señor está gozando de ciertas libertades que no debería, porque el simple hecho de tratar de asesinar a alguien no te puede dar el derecho de estar libre, aunque sea en tu casa".

Los acercamientos
Con relación a si ha tenido acercamientos con Acevedo o sus abogados, Larkin no ocultó que al principio si hubo comunicación para poder arreglar lo sucedido, sin embargo, no era lo que se merecía.
Confesó que su agresor quería darle dinero, casas y carros, pero no compensaba el daño causado, después de eso se dejó de intentarlo, sobre todo porque vinieron las audiencias y ya no hubo más acercamientos. "Solo eso hubo al principio, solo al principio", externó.

Expresó que, luego hubo cambios de abogado y cada uno lo ha aconsejado y es difícil determinar qué hacer, pues al principio era más abierto, ahora es más cerrado conforme llegan más abogados a su círculo.
Retomó sus estudios
En lo que respecta al estudio, Larkin comentó que ya empezó a ir a la universidad, aunque sólo va un día a la semana, "pero ya es un comienzo para no quedarme atrás y no dejar que mi vida pase", explicó.
Señaló que al principio el tomar la decisión de continuar estudiando fue difícil porque tenía que tomar el bus para llegar hasta allá, pero las clases ya empezaban y sino lo hacía se atrasaría.
En cuestión de transporte, indicó que también fue algo que debía sopesar, pues sus padres no contaban con el tiempo de ir a dejarlo todos los días, pero es algo que ha logrado, ya que algunos vecinos y amigos lo han ayudado.
Explicó que la carrera que siguió ee Técnico en enfermería, con una jornada extensa en la Universidad cada miércoles de 7:00 a 18:00 horas.

Y, como es todo el día, confiesa que ha tenido el apoyo de sus compañeros sobre todo cuando tiene que movilizarse, "creo que por respeto, mis compañeros tratan de no hacer preguntas sobre mi condición, lo cierto es que cuando llega la hora del almuerzo, me hacen favor de ir y compra mi comida".
Un día antes del accidente
Al preguntarle si recuerda que fue lo hizo el 24 de septiembre, un día antes del accidente, Larkin comentó que ese día fue un miércoles de universidad.
Recordó que fue un día normal, hubo tráfico y vio dos accidentes de regreso a su casa, aunque ya habían pasado narró que solo vio tiradas dos motocicletas.
Sin embargo, llegó a su casa cenó y se fue a dormir, pues el día siguiente le tocaba ir a trabajar con su papá. "Llegué a mi casa, cené, platiqué. Y me fui a dormir para el siguiente día que me tocaba trabajar".
"Recuerdo que cuando vi esas imágenes solo dije: pobre la gente que tuvo esos accidentes y nunca me imaginé, no paso por mi mente nada de eso. De un momento a otro pasó", apuntó.
Comentó que tenía dos años de manejar motocicleta con licencia, pues ya tenía tiempo conduciendo en los alrededores de donde vive.

"No soy de los que les gusta manejar rápido. Era bastante lento, por decirlo. No manejaba rápido y era bastante precavido. Porque siempre fui bastante nervioso en manejar. No me gustaba la velocidad. Siempre sentía ese miedito", subrayó.
El día que llegó a tribunales
Confesó que el día que llegó a tribunales, se sintió asustando, pues nunca había estado ahí que, aunque conocía el edificio por fuera, nunca había entrado. "No olvidaré la cantidad de abogados y personas detenidas que vi", describió.
Dijo que, aunque sus padres le han inculcado amar a su prójimo y perdonar, aún no lo ha logrado, sobre todo cuando recuerda que no tiene una pierna.
Confesó que cuando vio cámaras y periodistas que lo abordaron rápidamente, trató de responder las preguntas que le hacían.
"El día que llegué a tribunales, me sentí asustado, aunque me imaginé los periodistas me harían preguntas, nunca pensé que serían tantos cuestionamientos. Al final traté de responder lo que preguntaban", expresó.
Por último, narró que todos los días trata de olvidar, pensar en lo menos posible de lo sucedido ese 25 de septiembre de 2025.



