Ligado a la fundación de la ciudad de Carlos V en 1538, el patrono Santo Domingo de Guzmán resguarda casi cinco siglos de fe en Cobán, destacando por sus tradicionales procesiones.
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Por sus características, la imagen del santo patrono de Cobán es una pieza única que refleja el legado espiritual y es testigo de la evolución de la ciudad a través del tiempo.
La figura de Santo Domingo de Guzmán está ligada a la historia de la ciudad de Carlos V desde 1538, cuando los frailes dominicos llegaron a la región de las Verapaces durante el proceso de evangelización conocido como la conquista pacífica.
Fray Bartolomé de las Casas, fray Pedro de Angulo y fray Luis Cáncer ingresaron a la entonces Tezulutlán, conocida como Tierra de Guerra, utilizando la palabra y la cruz como medios de evangelización, en lugar de las armas.

El 4 de agosto de 1538, la naciente población fue consagrada bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores.
Posteriormente, el 19 de mayo de 1544, los frailes dominicos se establecieron formalmente en la región, consolidando la presencia de la orden y la devoción al santo patrono.
Con el paso de los años, la imagen se convirtió en una figura importante de la identidad religiosa y cultural cobanera.

La imagen del santo era trasladada y venerada en diferentes viviendas durante las festividades, antes de que se construyera la ermita de la zona 1.
Cada año, la imagen sale el 3 de agosto en procesión rumbo a la catedral y regresa el 5 para continuar siendo venerada por los fieles en la ermita.
Uno de los detalles que distingue a la imagen es el llamado “perrito de plata”, una pieza que representa al perro con la antorcha en el hocico, símbolo relacionado con la Orden de Predicadores.
Esta joya acompaña a la escultura y forma parte de los elementos tradicionales vinculados con la veneración del patrono. Según la tradición, esta iconografía está relacionada con un sueño que tuvo la madre de Santo Domingo de Guzmán.

En ese sueño, el perro representa a un hijo fiel a Dios, mientras que la antorcha simboliza la propagación de la luz de la fe que llevaría al mundo.
Por sus características, la imagen del santo patrono de Cobán es considerada una pieza única que refleja el legado espiritual de la ciudad y que, a través del tiempo, ha sido testigo de su evolución histórica y cultural.

La veneración tiene una historia de aproximadamente 488 años, desde que la hoy ciudad fue consagrada bajo su advocación en 1538. A lo largo de este tiempo, la devoción se ha transmitido de generación en generación y forma parte de la identidad religiosa y cultural de los cobaneros.
La devoción a Santo Domingo de Guzmán continúa formando parte de la vida de los feligreses. Su imagen, las procesiones y las tradiciones que la rodean mantienen vivo un legado que une la fe, la historia y la identidad de los cobaneros.



