Pharmadel recuerda que el cáncer de mama es curable y presenta la historia de Romilia Flores, sobreviviente de la enfermedad gracias a la autoevaluación.
En agosto de 2014, el día de su cumpleaños número 64, Romilia Flores recibió una noticia que cambiaría su vida, tenía sospechas de cáncer de mama. Sin embargo, la historia había comenzado antes, con un gesto sencillo que ella acostumbraba realizar, la autoevaluación.
Al descubrir un pequeño bulto en uno de sus senos, decidió acudir al médico. Los estudios posteriores confirmaron el diagnóstico y comenzó una etapa marcada por el miedo, la incertidumbre y la esperanza.
Al principio, pensó en cómo comunicar la noticia a su familia. Su hijo Manuel Morales, quien la conoce profundamente, notó que algo no estaba bien y logró que le contara lo sucedido. Desde entonces, se convirtió en uno de sus principales acompañantes durante el tratamiento.
Manuel compartió que, el escuchar que su madre tenía cáncer fue angustiante. El primer pensamiento fue el miedo a perderla. Pero, en medio de la incertidumbre, decidió buscar alternativas de tratamiento y estar a su lado durante cada etapa.

Según relata Romilia, el momento más difícil fue la confirmación que requeriría ocho quimioterapias y 28 sesiones de radioterapia, además de una mastectomía. Ella había mantenido la esperanza de recibir un tratamiento menos complejo, y conocer la magnitud del proceso fue un golpe emocional.
Manuel recuerda con emoción aquellos momentos y reconoce en su madre un ejemplo de valentía, perseverancia y lucha.
Hoy, más de una década después de aquel diagnóstico, Romilia mira la vida de otra manera. Reconoce que el proceso fue duro y que dejó secuelas, pero también le enseñó a valorar cada día, agradecer el apoyo recibido y abrazar con más fuerza a quienes ama.

Una vida saludable está al alcance de nuestras manos
Pharmadel se suma a la prevención del cáncer de mama y recuerda la importancia de conocer tu cuerpo. Recordándote a tí, como mujer que la autoevaluación ayuda a conocer el cuerpo y reconocer cambios, aunque no sustituye los controles médicos ni los estudios de detección recomendados.
Ante un bulto u otra alteración inusual, es importante consultar a un profesional de la salud sin demora.
La historia de Romilia no es una invitación a vivir con miedo, sino a actuar con conciencia. Porque un pequeño cambio merece atención y una duda merece una consulta.
Tócate, conócete y presta atención a tu cuerpo. No esperes a sentir dolor para buscar ayuda. Hazte tus controles médicos y habla sin vergüenza sobre tu salud.
Porque cuidarte también es cuidar a quienes te aman. Y darte la oportunidad de detectar a tiempo una enfermedad puede abrir la puerta a un tratamiento oportuno.
La prevención comienza contigo. Unos minutos para conocer tu cuerpo pueden hacer una gran diferencia.





