La "Mannschaft" de Joachim Löw desató hoy una ola del nuevo patriotismo alemán con la llegada al país de la Copa del Mundo ganada en el estadio de Maracaná, la cuarta de Alemania, pero la primera que se queda en Berlín.
Mario Götze, autor del único gol de la final contra Argentina, y el resto del conjunto fueron recibidos al grito de "Fussballgott" -"Dios del fútbol"-, coreado por cerca de 400,000 aficionados concentrados ante la Puerta de Brandeburgo berlinesa.
Götze fue quien desató el mayor clamor, puesto que suyo fue el gol del minuto 113 del partido, pero la multitud se entregó con igual tesón a vitorear a Miroslav Klose, quien se convirtió en Brasil en máximo goleador de la historia mundialista, o a Jerome Boeteng, berlinés de padre ghanés.
Al defensa le correspondió el honor de saltar al escenario tras Löw y el resto de equipo técnico, junto con Sami Khedira -de origen tunecino-, Lukas Podolski -raíz polaca- y Mesut Özil -origen turco-, además de Per Mertesacker -cien por cien alemán-.
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Les siguió una segunda ronda, con Klose y Götze entre otros, danzando al son de un "así andan los gauchos (agachados), así andan los alemanes (saltando victoriosos)" que con seguridad no habría encajado bien un argentino con corazón dolido por la derrota en la final, de haber asistido a la fiesta.
Hubo muchos otros cantos de guerra -"así se ven los vencedores, shalalá-lalá", entre los más repetidos-, además del grito "Deutschland, Deutschland", mientras discurría sobre la pasarela el resto de la selección, hasta llegar a Manuel Neuer y Philipp Lahm, el capitán.



