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Entorno exportador: productos tardan más en el Puerto, que en ser enviados a Miami

  • Con información de Asociación Guatemalteca de Exportadores
25 de marzo de 2026, 04:00
Un producto terminado demora más tiempo en los puertos de Guatemala que durante su exportación hacia Estados Unidos. (Foto: Shutterstock)

Un producto terminado demora más tiempo en los puertos de Guatemala que durante su exportación hacia Estados Unidos. (Foto: Shutterstock)

Un producto terminado demora hasta 16 días en los puertos de Guatemala esperando ser exportado. Sin embargo, su viaje hacia Estados Unidos, solo toma tres días. 

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Margarita, quien exporta minivegetales, envía sus productos desde Patzicía, Chimaltenango, hacia supermercados en Miami. Conoce cada paso de la cadena: la siembra, la cosecha, el empaque, el contenedor hacia Santo Tomás de Castilla, el buque. Lo que no logra entender es la paradoja que vive cada vez que importa el material de empaque que necesita para que todo eso funcione.

Ese contenedor con cajas, bandejas y película plástica —sin el cual no hay exportación posible— tarda entre 9 y 16 días atrapado en el puerto guatemalteco esperando ser nacionalizado. Mientras tanto, la cuenta que debe pagar sube hasta US$200 diarios por contenedor en gastos de almacenaje y demoras.

El mismo material que después viajará empacando vegetales frescos hasta Miami —un trayecto marítimo entre 3 y 4 días— tarda más en salir del puerto de ingreso en Guatemala que en cruzar el litoral Caribe y llegar a su destino final.

No es un caso aislado, sino que representa el diario vivir de un sistema portuario que ya llegó a su límite.

En 2024, Guatemala movilizó más de 504 mil contenedores y exportaciones por US$7,837 millones a través de sus puertos. En el caso de los productores de vegetales, detrás de esas cifras hay 70 mil familias que viven de ese trabajo en Chimaltenango y otros departamentos de occidente.

(Foto: Shutterstock)
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Mientras que, por otro lado, hay más de 186 mil contenedores refrigerados que dependen de que el puerto funcione a tiempo. Cuando no funciona, los perecederos se pierden, los contratos se incumplen y los compradores internacionales buscan otro proveedor.

Con la situación actual que se vive con un comercio global convulso y cambiante, los riesgos se han multiplicado: guerras que cierran rutas marítimas, acuerdos comerciales que se renegocian, cadenas logísticas que buscan socios confiables, entre otros. Y, tras de eso, Guatemala compite con puertos que acumulan medio siglo de rezago, sin estrategia integrada y sin el marco legal para modernizarse.

Lo que está claro es que, ningún gobierno puede controlar esos volátiles cambios internacionales. Aplaudimos el avance en el Congreso de la Ley General del Sistema Portuario Nacional y esperamos su pronta aprobación, que abriría la puerta a las inversiones en alianzas público-privadas, operadores privados y competencia real: puertos modernos y eficientes; más capacidad, más competitividad, más comercio exterior y más empleos.

Guatemala tiene condiciones para duplicar sus exportaciones. Pero mientras el material de empaque de Margarita sigue esperando en el muelle, esa oportunidad se convierte día a día en un pago de US$200 DIARIOS para el contenedor.

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