Descubre la fascinante historia de la Torre a Centroamérica en Quetzaltenango. Conoce sus orígenes en 1861, el impacto que el terremoto de 1902 tuvo en ella, su orden de demolición y la réplica en el Cementerio General.
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En la memoria histórica de Quetzaltenango permanece la imagen de una torre que durante décadas formó parte del paisaje y del orgullo de una ciudad que desde el siglo XIX, buscaba proyectarse como uno de los principales centros urbanos de Guatemala.
La llamada Torre del Reloj, conocida popularmente como Torre del Rolex, o Torre a Centroamérica, fue un símbolo de la identidad altense.
La primera fue inaugurada en 1861 y se levantó en el antiguo portal que dividía la plaza de Centroamérica en dos sectores. En la parte superior funcionaba un reloj, elemento que dio origen al nombre con el que los quetzaltecos la identificaron durante años.

El terremoto de 1902, uno de los acontecimientos naturales que más transformaron la historia de Quetzaltenango, ocasionó daños importantes en la estructura.
Posteriormente, la torre fue demolida y en el mismo espacio surgió una nueva edificación conocida como Torre a Centroamérica.
De acuerdo con el historiador quetzalteco Jorge Valverde, el nuevo monumento incorporó elementos relacionados con la historia regional, el antiguo Estado de Los Altos.

La nueva torre tenía una carga simbólica mucho mayor. En su estructura fueron colocados los escudos de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, entre otros elementos que evocaban el proyecto de integración de Centroamérica.
De esa manera, el monumento representaba una parte de las aspiraciones políticas e históricas que habían marcado a Quetzaltenango desde la existencia del Sexto Estado de Los Altos.
Sin embargo, décadas después, durante el gobierno del presidente Jorge Ubico, la Torre a Centroamérica fue demolida por orden presidencial.

Con ello desapareció una construcción que durante años había acompañado la vida cotidiana de los quetzaltecos. La estructura dejó de existir físicamente, pero su recuerdo sobrevivió en fotografías, documentos y en la memoria de quienes consideraban aquel monumento parte del patrimonio de la ciudad.
La historia de la torre tuvo un nuevo capítulo en 1960. Ese año se impulsó la construcción de una réplica de la antigua Torre a Centroamérica en el Cementerio General de Quetzaltenango. Para concretar el proyecto, el entonces alcalde municipal, Alberto Fuentes Castilla, dirigió una solicitud a los vecinos para obtener los recursos necesarios.

La iniciativa permitió recuperar, aunque de manera simbólica, una parte de aquel patrimonio desaparecido. La réplica permanece actualmente en el Cementerio General, donde se convierte en un punto de encuentro entre la arquitectura, la memoria y la historia altense.
El lugar posee, además, un significado particular porque, según el historiador Raúl Izás, en el cementerio se encuentran los restos del doctor Roberto Molina, mártir del Sexto Estado de Los Altos y alcalde de Quetzaltenango.
Hoy, aunque la torre original ya no se encuentra en el centro de Xela, sus fotografías permiten imaginar aquella estructura que durante décadas acompañó la vida de los quetzaltecos.



