Llegó el capítulo final, el partido que todos los futboleros queríamos que no terminara nunca. Al menos nos dimos gusto y vimos 136 minutos de acción, incluido el tiempo de hidratación, reposición y el alargue.
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El show pre, durante y posencuentro salió casi a la perfección, aunque con un poco de retraso para el pitazo inicial y un medio tiempo que duró 22 minutos, mientras la gente cantaba y bailaba con el espectáculo musical.
El Mundial y especialmente la final es un espectáculo de primer nivel, cuidado en todos sus detalles; sin embargo, este domingo hubo momentos que nos hicieron recordar que el futbol es futbol donde sea y con la credencial que sea.

Colas para entrar al estadio (para los periodistas también), nervios, gritos, resoplos, manos en el rostro y hasta algún que otro aplauso, porque aunque el juego no fue espectacular, tuvo muchas emociones, y además, porque era ¡la final de la Copa del Mundo!
La música, como en los 104 partidos de United 2026, fue parte esencial de la fiesta; los ganadores tenían su lista de reproducción guardada y que resonó en las bocinas a más no poder, por si acaso, también para "silenciar" un poco los silbidos para los funcionarios de los países organizadores.

Para todos los gustos y edades escuchamos junto a los españoles a Rosalía, el bamboléo, de los Gipsy Kings y un poco más emotivo el coro de la canción de Nino Bravo "Al partir... un beso y una flor".
Emoción y agradecimiento: gracias por la compañía a todos los lectores. Disfrutamos cada día, cada noche, cada madrugada para intentar contarles lo mejor.
Pasillo y espaldas
El plantel español le hizo pasillo a los argentinos, pero sus colegas no les devolvieron el gesto.

Los albicelestes con Messi a la cabeza, visiblemente conmovido, caminaron hasta su afición agrupada y ahí levantó los brazos y con sus ojos llorosos agradeció, junto a sus compañeros, mientras los españoles levantaban la copa.



