Principales Indicadores Económicos

  • Por Soy502
29 de octubre de 2013, 18:12
La medalla de plata de Erick Barrondo provocó ondas sísmicas en las redacciones deportivas. Quien no lloró, no tiene corazón 502. (Archivo Nuestro Diario).

La medalla de plata de Erick Barrondo provocó ondas sísmicas en las redacciones deportivas. Quien no lloró, no tiene corazón 502. (Archivo Nuestro Diario).

Luz verde, pitazo inicial, arranquen motores, en sus marcas, listos, ¡fuera! Iniciamos el encuentro, la lucha, duelo, travesía, carrera y las primeras palabras de este blog deportivo. Porque todos hablamos de deportes, pero pocos coincidimos. Como dice el dicho: “de política, religión y deportes no hay que hablar, porque cada quien tiene su verdad”.

Nos creemos técnicos, gritamos en las gradas del estadio, en la sala de la casa, queremos hacer los cambios, planear la estrategia y hasta soñamos con alinear a Messi y a Cristiano en nuestro equipo. Queremos marchar al lado de Barrondo y fundirnos en un abrazo al verlo cruzar la meta. Todos vivimos en el planeta deportivo, nuestra válvula de escape para olvidar la rutina de todos los días.

Jugadores lloran al clasificarse al Mundial de Colombia
La clasificación de la Selección Sub 20 al Mundial de Colombia le arrancó las lágrimas a los jugadores y a los fanáticos.

Queremos triunfos, ganar y gritar ¡Tu nombre inmortal! En un país lleno de malas noticias, penamos por las buenas, queremos ver a nuestros hermanos alzando las manos o inflamos el pecho de orgullo al ver nuestra bandera ondear con el viento. “Todos nos subimos al carrito de la victoria”, pero también despotricamos en marabunta.

Ejemplos claros sobran. Pero tomaremos como referencia la fan page de un medio de comunicación guatemalteco, Nuestro Diario. Los post que publicó durante los Juegos Olímpicos de Londres en los meses de julio y agosto del año pasado incrementó su número de fans. La publicación que hizo sobre la conquista de la medalla  de plata por la marcha de Eric Barrondo en los 20 kilómetros, generó más de 75 mil likes. La piel se me “enchina” al recordar ese momento: gritos por aquí y allá, personas derramando algunas lágrimas y hubo hasta algún compañero que pegó de brincos sobre su silla o escritorio. Lo comparo con la clasificación de la Selección Sub 20 al Mundial de Colombia en 2011, esa vez la viví en la gramilla del Mateo Flores, y lo acepto, también lloré.

La participación de Xelajú en la Liga de Campeones de Concacaf clasificándose a cuartos de final, las medallas chapinas conquistadas en los Juegos Centroamericanos en Costa Rica, los triunfos individuales de atletas como Cheili González, Juan Ignacio Maegli y Raúl Tejada también generaron una gran cantidad de likes y felicitaciones.

Pero paremos de contar. Estos fueron los logros deportivos con mayor interacción en esta fan page. De ahí en adelante, las publicaciones sobre los resultados de los encuentros amistosos de la Selección Nacional, o cualquier post sobre el futbol guatemalteco, llegó si mucho a mil “me gusta”.  Se alcanzó alrededor de 700 comentarios negativos.

Publicación del Aztecazo arrasa en Facebook
El triunfo de Honduras sobre México en el estadio Azteca generó miles de Likes. Dependiendo del humor y de la cancha, los guatemaltecos podemos sentirnos centroamericanos.

Pero me llamó mucho la atención un post. Eran las 10 de la noche y estaba ahí, luchando contra la soledad. Por lo general, esta es la hora de menor interacción en redes sociales. Muy pocos se conectan o interactúan a tan largas horas de la noche. Y estaba ahí, llevaba más de ocho mil likes, 500 compartidos y casi mil comentarios. “Y cuando desperté aún estaba ahí”,  tal y como lo dice el escritor guatemalteco, Augusto Monterroso, el post seguía donde estaba y quería decir algo.  Su nombre: ¡Aztecazo! Honduras vence a México 2-1. Esta noticia alcanzó alrededor de 20 mil likes, 1,200 compartidos y mas de 2,300 comentarios.

Pero, ¿cómo una noticia, sin ningún efecto positivo o negativo sobre nuestro país puede tener tanta interacción? ¿Tenemos hambre de triunfos? ¿Nos subimos al carrito de la victoria y nos vestimos con la “camisola centroamericana” que tanto criticamos cuando enfrentamos directamente?

El deporte es pasión. La pasión muchas veces lleva al amor y si se ama a veces se sufre. Los enamorados de los deportes tenemos muchos amores. Nos casamos con los equipos, nos hacemos sus fieles seguidores, sentimos pasión, lloramos por ellos y reímos con ellos. También andamos como “picaflores” “piropeando” o “cantineando” con otras camisolas. Si el amor de nuestra vida nos falla nos vamos con quién más nos gusta. Adoramos por segundos a quien hiere a nuestros rivales, porque como dice el dicho: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

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