Un grupo de paleontólogos dio a conocer hoy el hallazgo de registros fósiles de dinosaurios al norte de la provincia de Última Esperanza, en la región chilena de Magallanes, lo que los convierte en los más australes de América.
"Este descubrimiento constituye un hito de la paleontología mundial que además permitirá estudiar la evolución de la flora y fauna entre el extremo sur de América y la Antártica", declaró este viernes el Marcelo Leppe, paleobotánico del Instituto Antártico Chileno (INACH).
Para Leppe, jefe del departamento científico del INACH, lo interesante del descubrimiento radica en que se encontraron dinosaurios "in situ", lo cual "entrega muchísima información del contexto en el vivieron". Leppe, quien lideró el equipo de expertos durante tres años la Patagonia chilena, presentó este hallazgo acompañado de los expertos David Rubilar, del Museo Nacional de Historia Natural, y Alexander Vargas, de la Universidad de Chile.

Rubilar explicó que se han identificado restos que podrían ser de hadrosaurios e iguanodontes basales, "es decir, al menos, dos formas diferentes de ornitópodos". Otro hito importante es que se encontraron las primeras hojas de "Nothofagus" de la era de los dinosaurios, que tienen por lo menos 66 millones de años.
"Nunca se habían hallado restos de esta especie antes de los 50 millones de años, y mucho menos en la época en al que estuvieron presentes en la Antártica", hace 80 millones de años, destacó el jefe del departamento científico del INACH, Mario Leppe.
Los hadrosaurios, conocidos también como los dinosaurios de pico de pato, eran hervíboros que tenían más de dos mil dientes en la boca, organizados en grandes placas, que molían y picaban el alimento antes de tragarlo. Estos animales podían descansar sobre sus patas delanteras cuando se estaban alimentando a ras del suelo, pero eran "facultativamente bípedos" para correr o alcanzar el alimento en los sitios más altos.

Los hadrosaurios medían entre 8 y 9 metros de largo y entre 3 y 4 metros de alto, anidaban en grupo y su principal característica era que la punta del hocico estaba transformada en un pico ancho cubierto de un cuerno con queratina.
Sobre la relevancia de estos descubrimiento, el doctor Alexander Vargas señaló que se trata de una capa con alta concentración de fósiles, lo que técnicamente se denomina "bonebed" o cama de huesos. "Este tipo de hallazgos no se había producido antes en Chile", señaló el experto de la Universidad de Chile, quien precisó que "todavía se deben efectuar las investigaciones de campo para establecer la extensión y concentración de fósiles".




