Dos adolescentes en Zacapa vivieron una noche de terror en el histórico puente del ferrocarril sobre el río Riachuelo. Descubre el misterioso llanto infantil que persiguió a don Eusebio y don Chilano.
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Una noche de terror vivieron dos jóvenes zacapanecos al transitar por uno de los sitios más emblemáticos y oscuros de la cabecera departamental: el histórico puente del ferrocarril, que se ubica sobre el río Riachuelo.
Don Eusebio y don Chilano eran esos dos adolescentes que cuentan su mal rato cuando regresaban de espantar zanates (pájaros) para que no se comieran la milpa recién nacida.
Eran pasadas las seis y media de la tarde cuando los dos adolescentes, en ese entonces, hoy tendrán unos sesenta años, caminaban despreocupadamente sobre la estructura metálica.

De repente, el silencio de la oscuridad se vio interrumpido por un escalofriante sonido: el llanto desconsolado de un niño pequeño que parecía provenir de la parte baja del puente, justo en el cauce del río.
Movidos por la curiosidad y la preocupación de que se tratara de un menor en peligro, ambos decidieron bajar a la orilla para inspeccionar el área y ofrecer ayuda.
Sin embargo, al descender y revisar minuciosamente entre la maleza y la oscuridad, la sorpresa fue aterrorizante, ya que no había absolutamente nadie, cuenta don Chilano.

El verdadero horror comenzó cuando decidieron regresar sobre sus pasos, pero estando nuevamente en la estructura superior del puente, el llanto del niño volvió a escucharse con fuerza.
Esta vez parecía resonar justo encima de ellos, persiguiéndolos en la oscuridad, por lo que sus cuerpos comenzaron a temblar, sudar y les invadió un miedo profundo que los persiguió todo el camino de regreso a casa.

"El pánico se apoderó de inmediato, con el rostro todavía desencajado. La sensación de miedo fue tan intensa que sentíamos los pies sumamente pesados, como si estuviéramos encadenados al suelo, lo que nos dificultaba enormemente correr para escapar del lugar", según relata don Eusebio.
A fuerza de valentía y adrenalina, lograron liberarse de la parálisis del miedo y corrieron despavoridos hasta sus respectivos hogares.

Según comentaron, al llegar a sus viviendas, ambos ingresaron completamente pálidos y temblando, con una experiencia sobrenatural que difícilmente podrán borrar de sus memorias y que ya forma parte de las leyendas urbanas que rodean las vías del tren en Zacapa.
"Muy importante conocer estos relatos de quienes vivieron estas experiencias y aún nos las comparten", añadió el vecino Carlos García.

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Muchos guatemaltecos suelen asociar este espanto con relatos antiguos sobre el traqueteo nocturno del tren y con espectros famosos de la tradición oral, como la Llorona, el Cadejo o el Espanto del Puente de la Asunción, un relato de terror urbano muy cercano geográficamente a las antiguas rutas ferroviarias de la capital.



