Conoce la historia del padre Ennio Bossù, misionero que dedicó su vida al pueblo poqomchi' y q'eqchi'. Descubre su aporte lingüístico, su labor social y su valioso legado en las Verapaces.
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Una vida entregada a devolver la identidad y la voz a las comunidades indígenas del norte del país a través de su propio idioma. Así se resume la trayectoria del clérigo italiano Ennio Maria Bossù.
Fue un misionero guiado por el amor a los más necesitados. Su legado permanece vivo entre los fieles católicos y las comunidades q'eqchi' y poqomchi', a las que dedicó gran parte de su vida y ministerio.
Ennio Bossù nació en Roma, Italia, el 10 de octubre de 1939. Creció durante la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que marcó profundamente su compromiso con la justicia social.

Ingresó al seminario y fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1963, en el contexto del Concilio Vaticano II. Ese espíritu de una Iglesia cercana a los pobres guió toda su vida pastoral.
A finales de la década de 1960 llegó a Guatemala, motivado por el trabajo misionero y los principios de la teología de la liberación. Fue asignado a la Diócesis de Verapaz y desarrolló gran parte de su ministerio en la parroquia de San Cristóbal Verapaz, donde la mayoría de la población pertenece al pueblo maya poqomchi'.
Lejos de imponer su cultura, decidió integrarse a la comunidad. Aprendió el idioma poqomchi' y compartió de cerca la realidad de pobreza, analfabetismo y despojo de tierras que enfrentaban las comunidades indígenas.

Traductor y alfabetizador
Bossù, convencido de que la fe debía expresarse en la lengua materna de cada pueblo, dedicó décadas a aprender, fortalecer y dignificar los idiomas q'eqchi' y poqomchi'. Entre sus principales aportes destacan:
- Tradujo la Biblia, el Misal y diversos cantos litúrgicos.
- Elaboró los primeros materiales escritos para alfabetizar a niños y adultos.
- Su trabajo se convirtió en una referencia para estudios lingüísticos sobre las lenguas mayas del norte de Guatemala.

Para el párroco, traducir no solo significaba transmitir un mensaje religioso, sino también devolver identidad, dignidad y valor a un pueblo.
Durante el conflicto armado interno, las Verapaces fueron escenario de masacres, desplazamientos y desapariciones. En ese contexto, la parroquia de San Cristóbal Verapaz se convirtió en un refugio para muchas familias.
El padre Ennio denunció los abusos cometidos por el Ejército y por comisionados militares, lo que le valió amenazas y persecución. A pesar del riesgo, decidió permanecer junto a las comunidades. Tras la firma de los Acuerdos de Paz, en 1996, impulsó procesos de recuperación de la memoria histórica y acompañó a familiares de víctimas del conflicto armado.

Falleció el 21 de agosto de 2016 en Cobán, Alta Verapaz, a los 76 años, un día antes de recibir un reconocimiento de la Iglesia por su invaluable trabajo de traducción de la Biblia al poqomchi'.
Sus restos fueron trasladados a San Cristóbal Verapaz, donde miles de personas lo despidieron caminando desde distintas comunidades.
Sus restos fueron inhumados en el interior del Templo del Calvario, en San Cristóbal Verapaz, ya que el clérigo expresó en vida su deseo de permanecer cerca del pueblo al que dedicó su ministerio.




