14/04/2021

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Katalin Karikó, el pilar de la creación de las vacunas anticovid

  • Con información de La Vanguardia
27 de diciembre de 2020, 14:12
Katalin Karikó tuvo que sobreponerse a varios obstáculos en su carrera científica y ahora aspira al Nobel de Bioquímica. (Foto: Rachel Wisniewsk)

Katalin Karikó tuvo que sobreponerse a varios obstáculos en su carrera científica y ahora aspira al Nobel de Bioquímica. (Foto: Rachel Wisniewsk)

Hace dos años, la doctora Katalin Karikó fue expulsada de la Universidad de Pensilvania, lo que puso en riesgo su residencia en Estados Unidos tras llegar de Hungría.

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Sin embargo, esa situación no impidió que la científica, hasta hace poco desconocida, se convirtiera en la autora de las vacunas contra el Covid-19 desarrolladas por Pfizer y Moderna. Sus descubrimientos en el campo de mecanismos medidos por ARN, han sido el pilar sobre el que se han desarrollado las vacunas que han devuelto la esperanza a la humanidad

En cuestión de semanas esta investigadora húngara se ha convertido en una celebridad en el mundo científico. Pero en realidad, la trayectoria de Karikó viene de lejos. Casi cuarenta años de esfuerzos, marginación y arduo trabajo en la sombra.

Su investigación y el esfuerzo por mantenerla a flote

Nació hace 65 años en Szolnok, en el centro de Hungría. En plena época comunista, pasó su adolescencia en Kisújszállás, lugar en el que su padre trabajaba como carnicero. Apasionada de las ciencias, comenzó a dar sus primeros pasos a los 23 años en el Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad de Szeged, en la que además logró su doctorado.

La doctora Karikó pasó gran parte de la década de los noventa solicitando fondos para su investigación, centrada en el ácido ribonucleico mensajero (ARN). Estas moléculas instruyen a las células para que puedan fabricar proteínas terapéuticas.

La bioquímica creía que el ARN mensajero podía desempeñar un papel clave en el tratamiento de ciertas enfermedades, por ejemplo, al tratar el tejido cerebral después de un accidente cerebrovascular.

La científica ha pasado del anonimato a ser reconocida por el ambiente de la bioquímica.
La científica ha pasado del anonimato a ser reconocida por el ambiente de la bioquímica.

El rechazo de sus solicitudes de becas de investigación en este terreno, por parte de la Universidad de Pensilvania donde estaba en proceso de convertirse en profesora, frenó su trayectoria.

En aquel momento, Katalin Karikó no tenía la famosa tarjeta verde de residente y necesitaba un trabajo para renovar su visa y permanecer en los Estados Unidos.

Sin embargo, decidió persistir en la investigación, a pesar de la la falta de promoción profesional y compensación económica, además del esfuerzo que ello suponía para su familia.

El camino de estudio del ARN mensajero tampoco estuvo exento de problemas: provocaba fuertes reacciones inflamatorias porque el sistema inmunológico lo consideraba un intruso.

Con su socio en la investigación, el médico inmunólogo Drew Weissman, Katalin Karikó logró introducir gradualmente mini cambios en la estructura del ARN, haciéndolo más aceptable para el sistema inmunológico. Su descubrimiento, publicado en 2005, hizo que ambos comenzaran a salir de anonimato.

Su siguiente paso fue colocar el ARN en "nanopartículas lipídicas", un recubrimiento que evita que se degraden demasiado rápido y facilita su entrada en las células. Sus resultados se hicieron públicos en 2015.

La médica ha sido reconocida por su aporte a la ciencia para encontrar la vacuna contra el Covid-19.
La médica ha sido reconocida por su aporte a la ciencia para encontrar la vacuna contra el Covid-19.

Pilar fundamental para la creación de vacuna contra el Covid-19

Cinco años después, cuando la ciencia trataba de luchar contra un virus que asola el planeta, Katalin Karikó se convirtió en una pieza fundamental para el desarrollo de las vacunas contra el Covid-19.

El día que se dieron a conocer los resultados de la eficacia de la vacuna contra el Covid-19 impulsada por las farmacéuticas Pfizer y BioNTech, todo su esfuerzo cobró sentido.

¡Redención!, pensé, y empecé a respirar muy fuerte. Estaba tan emocionada que sentí que me iba a morir.
Katalin Karikó
, científica húngara.

Después de casi cuarenta años de investigación fuera de los focos y sin recursos extraordinarios, ya se habla de ella como la próxima premio Nobel de Bioquímica.

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