Los entierros tradicionales en México ya no suelen ir acompañados de música, alcohol y bendiciones, pues el coronavirus transformó completamente los rituales fúnebres.
"Si no fuera por el virus, estaríamos aquí el triple de gente, habríamos contratado música en vivo y chupe, pero no se puede", cuenta Brandon, quien raspó la tumba de su abuelo (cavar la tierra, abrir el féretro y guardar los huesos para dejar espacio al siguiente difunto) para dar paso al féretro de Doña Urita, su abuela, quien falleció estos días.
Al evento solo pudo entrar la familia cercana, no hubo flores, ni cohetes ni mariachis, como suelen hacer al despedir a un ser querido.
El panteón de San Andreés Mixquic lleva tres semanas cerrado y nadie se acostumbra, pues el cementerio es el lugar más famoso de este pueblo agricultor.
La pandemia obligó a rebajar las tradiciones mexicanas.
“En una concepción tradicional de la muerte, como sucede en pueblos como Mixquic, es muy problemático no poder despedir a los difuntos según los rituales. Desde el punto de vista sobrenatural, y también desde el comunitario. Los funerales son eventos colectivos a los que suele acudir todo el pueblo y la pandemia está rompiendo las reglas”, apunta el doctor en Estudios Mesoamericanos de la UNAM, Federico Navarrete.

“La fiesta es un momento muy importante porque es el momento de afirmación de los lazos sociales. La fiesta ritual marca el tránsito del difunto de miembro vivo de la comunidad a formar parte de los antepasados”, agregó.
Según una publicación de El País, "los estudios sobre lo mexicano, ha sido un lugar común afirmar que su relación con la muerte, esta supuesta burla y desprecio, apunta inconscientemente a un desprecio hacia la vida".
En el texto de David Marcial Pérez dice que en 1950, Octavio Paz escribió en El laberinto de la soledad: “Nuestra indiferencia ante la muerte es la otra cara de nuestra indiferencia ante la vida”.
Casi 40 años después, el antropólogo Roger Bartra impugnó esta tesis, al considerar que se trata más bien de una proyección de las clases altas, cultas y urbanas del México moderno.
Debido al coronavirus, muchos han perdido la oportunidad de guiar a sus muertos en el camino a la otra vida, estos lazos y rituales son muy importantes para unir a la comunidad, otra cosa que se ha llevado la pandemia como en otros países de América Latina.
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