Desde sus orígenes coloniales hasta consolidarse como sede cultural, el Paraninfo Universitario ha sido escenario clave de la medicina, la lucha estudiantil y las artes en el centro de Guatemala.
LEE TAMBIÉN: La historia oculta detrás de la tradición del Palo Volador de Cubulco
Antes de convertirse en escenario de encuentros académicos, culturales y artísticos, el Paraninfo Universitario ya formaba parte de una historia escrita durante generaciones. Sus muros han sido testigos de transformaciones y acontecimientos que forman parte de la memoria de Guatemala.
La historia del lugar se remonta a la época colonial. Tras los terremotos de Santa Marta de 1773, la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fue trasladada al Valle de la Ermita, donde con los años se establecieron instituciones educativas.
Entre ellas se desarrolló la enseñanza de las ciencias médicas, antecedente de la actividad académica vinculada con el actual Paraninfo, según la Dirección General de Extensión Universitaria (Digeu) de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Durante el gobierno de Justo Rufino Barrios, las reformas liberales impulsaron la expropiación de propiedades de la Iglesia y su utilización con fines educativos. Los registros históricos señalan que el área se vinculó con la enseñanza médica y en 1880, se estableció allí la Facultad de Medicina.
Las edificaciones fueron afectadas por los terremotos de 1917 y 1918. Los registros institucionales sitúan alrededor de 1920 una nueva etapa de construcción y señalan que en 1925 comenzó la edificación del anfiteatro anatómico.
El diseño y desarrollo se atribuyen a Guido Albani y Carlos Malau, aunque existen diferencias entre registros sobre la participación específica de cada uno. El conjunto, de inspiración neoclásica y europea, habría quedado concluido alrededor de 1930.

Durante décadas, el Paraninfo albergó la Rectoría de la Usac, las facultades de Medicina y Odontología y el Anfiteatro Anatómico. También fue escenario de acontecimientos de relevancia nacional. Según referencias históricas, en 1944 estuvo vinculado con reuniones y movimientos estudiantiles que precedieron al derrocamiento del general Jorge Ubico.
Con el traslado de las facultades a la Ciudad Universitaria, en la zona 12, el Consejo Superior Universitario designó en 1975 al Paraninfo como sede del Centro Cultural Universitario.
Los terremotos de 1976 ocasionaron nuevos daños y entre 1981 y 1983, se realizaron trabajos de limpieza, reparación y recuperación de estructuras, con apoyo del Instituto de Antropología e Historia (IDAEH).

Recinto de líderes
De acuerdo con el Sistema de Información Cultural, el nombre Paraninfo está relacionado con la tradición de celebrar en estos espacios actos solemnes y académicos. El inmueble también quedó ligado a acontecimientos de la historia : en 1981 se registró un ataque armado durante una conferencia de prensa en el que fueron afectados dirigentes artísticos y diplomáticos.
Algunas referencias también relacionan el lugar con actividades previas al proceso que culminó con los Acuerdos de Paz de 1996. En 2021 se anunció un plan integral para preservar el Centro Cultural Universitario y adaptar sus espacios a actividades culturales y artísticas.

También es sede de los estudiantes durante la previa del Desfile Bufo de la Huelga de Dolores y otras actividades relacionadas, lugar de encuentros culturales, talleres artísticos, obras de teatro, el primer Recorrido de Leyendas y funciona la Escuela Superior de Arte.
Actualmente, el Paraninfo representa más que una construcción de valor arquitectónico. Sus paredes conservan las huellas de estudiantes, docentes y artistas que han pasado por sus espacios.

Fue declarado Monumento Histórico de la Universidad de San Carlos de Guatemala mediante el Acta No. 14-97, del 23 de junio de 1997, y Patrimonio Cultural mediante el Acuerdo Ministerial 328-98 del 13 de agosto de 1998, del Ministerio de Cultura y Deportes.
Entre sus antiguos muros conviven el pasado universitario, la expresión artística y la memoria de Guatemala, haciendo del Paraninfo un espacio donde el tiempo no solo se recuerda, sino que permanece presente.



