Hay estadios que compiten por ser los más cómodos en toda la cita mundialista y uno de los que puntea alto es el de Houston, donde trabajar se hace hasta placentero. No digamos para los aficionados; se ve bien desde cualquier butaca.
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El primer gran atractivo es el techo retráctil y el aire acondicionado funcionando parejo en todo el inmenso recinto. Este domingo, antes del juego cayó tormenta; luego se quitó y se levantó un vapor caliente casi inaguantable, pero recién al abrir las puertas del coloso todo se vuelve agradable.

El partido nunca corrió riesgo; la gramilla natural estuvo bien resguardada del agua y los espectadores de la tormenta eléctrica que el acertado sistema de pronósticos climatológicos en Texas tenía advertido, y compartida a los teléfonos.
Para los periodistas que estamos acreditados es un lugar cómodo para laborar; prácticamente es como en una sala de cine, solo que en lugar de ver la pantalla grande, se ve el hermoso terreno de juego.

Sillas cómodas, conexión de Internet veloz, televisores por todos lados para observar las repeticiones y café. Literal, como una oficina bien equipada y alfombrada ¡Qué más!
Sin embargo, como los seres humanos a veces siempre queremos buscar un "peeero", lo único objetable del moderno estadio es que el vidrio gigante que separa a los comunicadores del público no permite percibir más el ambiente de fiesta de la gente.
Detalles más, detalles menos, pero bonito escenario para redactar esta nota. Seguiremos contándoles qué otras sedes se meten en el top de las mejores.



