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La bióloga guatemalteca que investiga el impacto de peces invasores en el país

  • Por Fredy Hernández
12 de febrero de 2021, 05:30
Yasmin Quintana investiga el impacto de peces invasores en aguas de Guatemala, especialmente el bagre pez diablo. (Foto: Mary Reed)

Yasmin Quintana investiga el impacto de peces invasores en aguas de Guatemala, especialmente el bagre pez diablo. (Foto: Mary Reed)

La bióloga guatemalteca, Yasmin Quintana, se ha dedicado a investigar la presencia de especies invasoras de peces en distintos cuerpos de agua en Guatemala, entre ellas el bagre pez diablo.

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Actualmente la egresada de la Universidad de San Carlos se encuentra en la etapa final del programa de Doctorado en Ecología y Biología de la Conservación en la Universidad Texas A&M, que es donde actualmente trabaja como investigadora.

La bióloga conversó con Soy502 y explicó la importancia de su investigación.

¿De qué se trata la investigación que está desarrollando?

Existen varias especies de peces utilizados para controlar el crecimiento de algas en peceras que son conocidos como plecostomos, son nativos de América del Sur, pero han sido reportados como peces invasores en más de 20 países recientemente. Una especie invasora es la que ha sido introducida fuera de su rango natural. En su nuevo rango se ha dispersado y establecido poblaciones estables y en la mayoría de ocasiones tiene efectos negativos en los ecosistemas.

En el caso de Guatemala, los plecostomos fueron reportados en el sur de México a finales de 1990 y posteriormente en varios ríos y lagos en la cuenca del Río Usumacinta, incluyendo el Río San Pedro en Guatemala, donde el primer reporte registrado fue en el 2005.

Actualmente estoy evaluando el impacto ecológico del pez invasor plecostomo (Pterygoplichthys spp.) en peces nativos de Guatemala. El primer paso ha sido documentar la distribución de estos peces invasores a lo largo de los ríos La Pasión y San Pedro, y su efecto en los patrones de diversidad de peces nativos. Después a un nivel mas fino, a través del análisis de isótopos estables, evaluaré si la dinámica trófica natural ha sido modificada y el efecto sobre las especies nativas.

Por ejemplo, densidades altas de plecostomos podría reducir la diversidad y excluir especies con las que compite por alimento.

Dentro del proyecto, también evaluaré los mecanismos detrás de la invasión con el fin de identificar si existen factores en el hábitat que favorecen la invasión a nivel local.

La finalidad del proyecto es aportar información científica que permita a las autoridades priorizar recursos e implementar medidas efectivas para reducir los impactos de esta y otras invasiones, mejorar la calidad de los ecosistemas acuáticos y favorecer la dinámica natural de los peces nativos. 

La bióloga espera aportar datos importantes para saber cómo combatir estas invasiones. (Foto: César Fuentes)
La bióloga espera aportar datos importantes para saber cómo combatir estas invasiones. (Foto: César Fuentes)

¿Por qué es importante estudiar el impacto del bagre pez diablo o plecostomo en aguas guatemaltecas?

La problemática causada por especies invasoras es muy compleja, ya que puede tener múltiples impactos ecológicos y causar pérdidas económicas.

Hay que tener claro que las especies invasoras establecidas no se pueden erradicar y su control puede ser muy caro. En el caso de los plecostomos, se ha demostrado que como especies invasoras puede tener varios efectos negativos. El efecto más conspicuo es que los plecostomos han llegado a ser muy abundantes en algunas localidades.

Esto es un problema en la pesca artesanal porque son frecuentemente capturados y no poseen un valor comercial, el tiempo de faena de los pescadores se ha duplicado, y las redes suelen dañarse por la anatomía del pez.

A nivel ecológico los plecotomos son considerados ‘ingenieros ecosistémicos’, ya que pueden modificar completamente su entorno.

Los plecos pueden incrementar la erosión en los ríos, cambiar la composición química de ecosistemas acuáticos, alterar la cadena trófica y los refugios que usan los peces, como resultado, pueden darse extinciones locales de especies nativas.

En Guatemala, conocemos hasta la fecha 246 especies de peces de agua dulce nativos y la mayoría de especies endémicas de Centroamérica están distribuidas en la cuenca del río Usumacinta, que es el área más impactada por plecostomos en el país.

Uno de los problemas que ha hallado la científica es que las personas liberan peces exóticos en ríos y lagos, lo que provoca una invasión a las especies nativas. (Foto: Diego Juárez)
Uno de los problemas que ha hallado la científica es que las personas liberan peces exóticos en ríos y lagos, lo que provoca una invasión a las especies nativas. (Foto: Diego Juárez)

¿En qué lugares se ha encontrado esta especie?

Los plecostomos se han reportado en varias localidades, incluyendo algunas áreas protegidas. La zona más impactada es la cuenca del río Usumacinta, incluyendo el Río La Pasión, Río San Pedro, Lago Petén Itzá y algunas aguadas en la Reserva de Biosfera Maya.

También hay reportes en el río Holmul, Laguna Lachuá, en el lago de Atitlán, y en la Reserva Natural de Usos Múltiples Monterrico.

Es importante destacar que existen al menos 17 especies de peces exóticos reportados en Guatemala, y aunque no todas son consideradas invasoras, existe el riesgo de que tengan efectos negativos en los ecosistemas.

En algunos casos las personas liberan sus peces de acuario en ríos y lagos, cuando lo recomendable es que las retornen a las tiendas para que se haga un manejo adecuado, ya que estos pueden volverse un problema para las especies nativas. 

Según un análisis reciente que elaboramos junto con otros investigadores guatemaltecos identificamos reportes de peces exóticos en el 60% de las cuencas hidrográficas del país. Considerando la falta de investigaciones en sistemas acuáticos, este porcentaje podría fácilmente incrementar.

¿Desde cuándo empezó a realizar esta investigación?

Este proyecto empezó con mi programa de doctorado, para el cual recibí el apoyo de varias becas internacionales, entre ellas la del Programa de Educación para la Naturaleza Russell E. Train de WWF.

En 2019 recibí un fondo de la Fundación Rufford y apoyo de varias entidades para ejecutar un muestreo intensivo de campo en los ríos La Pasión y San Pedro. Posteriormente me he dedicado a trabajo de laboratorio y el análisis de datos derivados del proyecto.

Aunque la idea de trabajar con estos peces invasores surgió en el 2010 cuando ya era un problema, lamentablemente no se obtuvo fondos nacionales para abordar la problemática en ese entonces.

Sobre su trayectoria, ¿dónde se graduó y actualmente dónde trabaja?

Obtuve una Licenciatura en Biología en la Universidad de San Carlos de Guatemala, luego realicé una Maestría en Ecología Interdisciplinaria en la Universidad de Florida, y actualmente estoy en la etapa final del programa de Doctorado en Ecología y Biología de la Conservación en la Universidad Texas A&M, que es donde actualmente trabajo como investigadora.

¿Cómo nació su interés por la biología, en especial la vida marina?

Inicialmente no sabía qué carrera estudiar en la universidad, pero quería seguir una carrera científica.

Viviendo en Guatemala no es difícil ser atraído por el estudio de los recursos naturales así que decidí estudiar biología.

El primer año de la carrera participé en viajes de campo a la costa sur, donde pude observar la diversidad de los manglares y la dinámica social en este ecosistema lo cual me impactó fuertemente.

El pez bagre diablo ha invadido diversos ríos principalmente en Petén, pero también hay presencia en el lago Atitlán, laguna Lachuá y Monterrico. (Foto: Yasmin Quintana)
El pez bagre diablo ha invadido diversos ríos principalmente en Petén, pero también hay presencia en el lago Atitlán, laguna Lachuá y Monterrico. (Foto: Yasmin Quintana)

Muy pocos investigadores trabajaban en ecosistemas acuáticos y me parecía increíble que en Guatemala casi toda la atención estaba dirigida a ecosistemas terrestres.

Desde entonces mi trabajo se ha enfocado principalmente en los peces y la pesca, tratando de destacar su valor como parte de la diversidad biológica, como recurso alimenticio y como fuente de ingresos económicos para muchas familias del país.

También decidí trabajar en ríos, lagos, y sistemas costeros porque la mayoría de investigadores que trabajan en temas relacionados al agua se enfocan en la biología marina y animales más carismáticos que los peces, aunque para mí no hay animales más fascinantes que los peces.

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